Blog de Eugenio Saenz

miércoles 4 de junio de 2008

El cielo puede esperar


Sí, puede esperar, porque ya he habitado cerca de sus dominios, durante cuatro sorprendentemente frescos días de finales de mayo en Jerez, una de las grandes capitales vinícolas mundiales. Sí señor, hablamos de Vinoble 2008, quizá el evento que más ganas tenía de visitar y que por fin pude hacerlo en esta edición que conmemoraba su décimo aniversario y que contaba con Grecia como país invitado.

Resulta complicado el poder redactar un resumen de lo acontecido, especialmente porque tras cuatro jornadas completas de catas y más de 200 vinos probados siempre es difícil esquematizar y más teniendo en cuenta el nivel de la feria y de los vinos presentados, pero vamos a intentarlo de la forma más amena posible.

En primer lugar debo destacar el entorno y la organización. La feria se realiza en el recinto del Alcázar jerezano, un lugar lleno de historia y belleza que no hace sino estar a la altura de los vinos presentados. El recinto se divide en tres espacios principales que son el Palacio de Villavicencio ocupado en su planta baja y en la primera y los jardines árabes de San Fernando y El Molino. Los amplios puestos, las copas catavinos Riedel, la profesionalidad de los representantes de las diferentes bodegas y DO´s presentadas y el perfecto ritmo del personal de limpieza y organización consiguieron un dinamismo en las catas realmente excepcional en un evento de estas características. Además el tiempo acompañó, ya que la temperatura diurna no subía de los 20 grados, algo ideal para poder catar este tipo de vinos que suelen tener unas gradaciones alcohólicas altas o unos niveles igualmente altos de azúcares residuales.

Así pues, el entorno, la organización y la presentación del evento me resultaron sencillamente perfectas. Muy pocos contratiempos reseñables. ¿Y los vinos? Pues vamos poco a poco y por tipos de vinos catados. Reflejaré todos aquellos que más me gustaron, que son prácticamente todos los que probé.

VINOS TRADICIONALES ANDALUCES
Son sin dudarlo la razón de ser de este salón. Sólo con los vinos presentados ya sería uno de los mejores del mundo, ya que pudimos catar todos, absolutamente todos los grandes vinos del marco de Jerez y de Montilla. Hubo una serie de bodegas que presentaban su propio stand, pero sin duda el más interesante fue el del consejo regulador, en el que en unas cuantas mesas podíamos probar decenas de los más grandes vinos de la zona.

- Pérez Barquero: catamos su excelente Fino Gran Barquero, con mucha frescura y carácter, al Amontillado Gran Barquero que es uno de los vinos con la mejor RCP del mundo, limpio, profundo, largo y excelente, el PX de añada 2007, muy sustancioso y que nos muestra como es un mosto de PX y el PX La Cañada, un vino de gran vejez y profundidad, tremendamente equilibrado.

La traca final llega con las Soleras Fundacionales de 1905, tres de los mejores vinos del mundo. El Oloroso muestra una concentración brutal, llena de fuerza y persistencia. El Amontillado es casi perfecto, con una concentración sápida sublime y una nariz complejísima y el PX es sencillamente impresionante, en especial en su paso por boca que es seda pura. Grandísimos vinos. Una pena que haya tenido que venir un tal Jay Miller a decirnos que son extraordinarios.

- Alvear: la bodega más antigua del marco presentaba su Fino CB que como siempre estaba excelente, lleno de frescura y fragancia. Probamos además el Amontillado Carlos VII, un amontillado delicioso, de corte muy biológico y salino y sus PX. De estos últimos probamos su PX de añada 2005, muy esencioso y frutal, el Solera 1927 de excelente equilibrio y siempre gratificante, el Cosecha 2004 que es el PX de añada con algo de paso por madera, un vino de gran interés y prestancia y por último el Reserva 1998, un excelente PX lleno de matices y equilibrio entre juventud y vejez. Una verdadera golosina.

Por desgracia no pudimos catar su excelso PX Solera 1830, pero tengo una botella en casa para cuando la ocasión lo requiera. Para mí es el más grande de todos los PX catados hasta el momento.

- González Byass: una de las grandes bodegas de Jerez presentaba toda su gama de vinos, aunque nos dedicamos a probar los más exclusivos comenzando por las añadas. Presentaban el Palo Cortado 1978 y 1979. Si ya el 79 me parece casi perfecto, el 78 debo decir que lo es, porque me pareció incluso mejor. Vinos que se acercan a la perfección por su equilibrio entre fuerza y delicadeza. Fuera de cata, presentaban la añada 1986 que también es un Palo Cortado y también sigue las excelsas directrices de sus antecesoras. Puede que se la próxima en comercializarse.

Como vinos todavía más exclusivos presentaban el Oloroso Millenium que es una mezcla de las 10 mejores añadas del siglo XX que fueron 1902, 1917, 1923, 1935, 1946, 1957, 1962, 1977, 1983 y 1992. Un vino sencillamente estratosférico. Y en la exclusiva cata de los vinos más viejos de Jerez, sacaron una de las mayores rarezas existentes, el Amontillado 4 Palmas Solera 1871. Recomiendo fehacientemente la cata de estos vinos a todos aquellos que creen que la perfección no existe.

- Pedro Romero: de esta gran casa de Sanlúcar probamos su Manzanilla Aurora Pasada y en Rama, un pequeño tesoro que por desgracia es complicado de encontrar y su gama Prestige 50, sus vinos más viejos todos ellos con una media de edad de unos 50 años. El Amontillado es fantástico, con una gran persistencia y una enorme nariz, el Palo Cortado es mi favorito, un vino de enorme concentración y potencia y por último el oloroso, que resulta un vino de tremendo carácter. Excelente serie de vinos viejos.

Además y debido a su reciente adquisición de Gaspar Florido catamos un 25-GF Jerez Viejísimo, vino sin catalogar y que me recordaba más a un oloroso. Es un vino muy viejo que se muestra con toda la fuerza y complejidad que esperas de estos vinos. Una copa de meditación, aunque no resulta un vino en absoluto sencillo. Para la galería de los más grandes.

- Paternina: para mí una de las sorpresas en cuanto a vinos de Jerez sobre todo por su tres vinos VORS, enormes los tres. Hablo del Amontillado Fino Imperial, una verdadera maravilla de amontillado. Profundo, fino, elegante, persistente. Buenísimo. No le anda a la zaga el Oloroso Victoria Regina. Un oloroso de fábula. Y el PX Vieja Solera resulta igualmente fabuloso, con una nariz de enorme complejidad y una boca realmente encantadora. Gratísima sorpresa en especial el amontillado que no tardaré en incorporar a mi bodega.

- Hidalgo – La Gitana: otra gran casa de Sanlúcar, de la que obviamos la manzanilla Pasada Pastrana que ya le hemos probado en múltiples ocasiones. Catamos sus vinos viejos comenzando por un Jerez Cortado Wellington VOS, un Palo Cortado de 20 años que muestra una gran redondez y estructura. Continuamos por una verdadera sorpresa que es un Oloroso de Añada 1986, embotellado en 2007. Redondo, sabroso, largo y complejo. Me gustó mucho. A pesar de que el presente y el futuro de Jerez pasa por el método de soleras y criaderas, este vino junto con los de González Byass o las míticas añadas de Williams & Humbert hacen que los generosos de añada sean un mundo cada vez más a descubrir.

Seguimos con el Amontillado Napoleón VORS, de gran elegancia, muy seco y persistente, el Oloroso Faraón Viejo VORS, vino de gran carácter, potente y amargoso y por el Palo Cortado Wellington VORS, un enorme vino lleno de fuerza y elegancia, con múltiples matices. El ínclito Jay Miller le otorgó 97 puntos. Me parecen muy pocos. ¿Está mejor el Contador 2005 -100 puntos y por cierto un gran vino- que esta maravilla? Rotundamente no. Magnífica gama de vinos viejos

- Toro Albalá: la tercera gran casa de Montilla-Moriles (junto con Alvear y Pérez Barquero) presentaba una gran selección de sus PX que catamos concienzudamente. Comenzamos eso sí con su Fino Eléctrico del Lagar, uno de esos finos que hay que conocer. Fresco, rico, largo y profundo, uno de los mejores. Completamos los vinos secos con el excelente Amontillado Solera 1922, un tremendo vino de gran complejidad y finura, con una inmejorable RCP. Su gama de PX la iniciamos con el Don PX 2005, un PX de añada que se muestra esencioso y largo, rico y muy denso. Seguimos con el Don PX Gran Reserva 1979 que al igual que otros anteriores se muestra como el más equilibrado de la casa. Tiene vejez y complejidad, pero no está exento de un ligero frescor.

De sus PX de más alta gama catamos lo que no conocíamos previamente, que fueron el Don PX Convento Selección 1959 y el Don PX Ginés Liébana 1910. Dos impresionantes vinos por su tremenda singularidad, ofreciendo una nariz única en un PX. Aromas de sacristía y boca realmente armónica y profunda, con un dulzor casi inexistente. Me recordaron ambos al increíble Marqués de Poley 1945 que caté hace ya un tiempo. Incluso el Ginés Liébana me resultó superior, a la altura de los más grandes PX que he catado.

- Emilio Lustau: esta es desde siempre una de mis casas favoritas tanto en su faceta "normal" como en la de almacenista. Comenzamos con uno de mis finos preferidos, el Puerto Fino. Un fino con profundidad y complejidad pero sin perder un ápice de frescura. Continuamos con el Amontillado VOS, un vino potente, poderoso, largo y difícil, pero con mucho misterio. De esta serie VOS catamos también el Oloroso y el Palo Cortado. Ambos muy poderosos, tremendamente secos y profundos, vinos de una enorme seriedad y estructura.

Por último probamos el Oloroso Pata de Gallina de Almacenista, un fantástico vino lleno de matices y fuerza. Magníficos vinos los de este productor.

- Barbadillo: la más grande bodega sanluqueña nos presentaba una enorme gama de vinos. Elegimos primero la Manzanilla Solear que venía fantástica, llena de frescura y notas biológicas. Nada comparado claro con la enorme Manzanilla en Rama saca de Primavera 2008. ¡Grandísima! Una de las mejores manzanillas que podemos encontrar en el mercado. Salina, profunda, fantástica. De sus vinos viejos catamos el Palo Cortado Obispo Gascón que en numerosas ocasiones he señalada que tiene una de las mejores RCP del mundo, el Palo Cortado VORS, uno de los mejores que podemos encontrar, lleno de matices y finuras y el Oloroso Dulce VORS con el punto justo de PX para que fuese sólo ligeramente abocado. Realmente bueno.

Pero uno de los mayores momentos de Vinoble para mí fue cuando pude catar las cuatro Reliquias. ¡Vaya vinos! El Amontillado era el único que conocía. Enorme amontillado, largo y profundo, pero con una finura que conquista. El Oloroso es su contrapunto, vino de gran poder y potencia, quizá al límite de su vejez. Y el Palo Cortado, ¡ ay el Palo Cortado! Un vino realmente estratosférico que continúa el viaje iniciado con Obispo Gascón y seguido por el VORS. Un vino que si no representa la perfección, se acerca muchísimo a ella. Y por último el PX un grandioso PX, personal, largo, voluptuoso y sustancioso. Uno de los grandes sin duda.

Como siempre impresionante la gama de Barbadillo, una de mis favoritas.

- Rey Fernando de Castilla: junto con Barbadillo y Valdespino fue una de mis visitas el pasado diciembre y por tanto estuve unos buenos ratos con Andrés Soto y Jan Pettersen. Probamos su Fino Clásico que nos pareció excelente por su frescura y matices casi frutales. Un verdadero zumo de flor. De su gama Antique ya hemos hablado en otras ocasiones. Su calidad está fuera de toda duda. El Fino es uno de los mejores, un fino de los de antes, corpulento y poderoso pero con gran elegancia. El Amontillado es una delicia por su carácter biológico y suave. El Oloroso es un punto perfecto de equilibrio por su balance entre frescura y complejidad. El Palo Cortado es mi favorito y uno de los grandes. Profundo y complejo. Y el PX es seguramente el mejor en su rango de precios. Un encanto de vino.

Esta es sin duda una de las bodegas que mejor trabajan en la actualidad en la zona.
- Garvey: la bodega de Ruiz Mateos presentaba también una completa gama que iniciamos con el Fino San Patricio que nos gustó mucho por su frescura y carácter, nada que ver con algunos embotellados anteriores que han sido decepcionantes. ¿Un salto de calidad? Esperemos. De su serie especial de Sacristía probamos el Palo Cortado Jauna, vino de gran profundidad y redondez, el Flor del Museo Cream, uno de los mejores creams que he probado, de gran elegancia y con un toque ligeramente abocado y por último el PX Gran Orden, un PX limpio, complejo y sustancioso, uno de los buenos PX jerezanos. De gran nivel los vinos de esta serie.

- El Maestro Sierra: una pequeña e interesante bodega familiar de la que tenía ganas de probar sus vinos viejos. Comenzamos con el Fino El Maestro Sierra, un fino de corte comercial pero elaborado con la máxima calidad. Con carácter y frescura. Continuamos con su extraordinaria serie de vinos viejos con el Palo Cortado, vino de excelente equilibrio gustativo y organoléptico. Después probamos un extraordinario vino, el Amontillado 1830 VORS, un pequeño tesoro que merecía la pena disfrutar con la máxima concentración.

Completamos esta fabulosa serie con el Oloroso Viejo 1/14, un vino redondo y realmente encantador, el Oloroso Extra Viejo 1/7, que sin duda pertenece al reducido grupo de los grandes vinos mundiales, un verdadero torrente de complejidad y misterio y por último el PX Viejísimo El Maestro Sierra, uno de los PX más fascinantes que podemos encontrarnos, porque con sus 10º de alcohol es de una suavidad máxima en boca pero sin perder un ápice de concentración y fuerza. En nariz, una verdadera joya.
Una bodega familiar con una serie de vinos de primer nivel. Figura en mi calendario de próximas visitas.

- Vinos del stand del consejo regulador: aquí pudimos catar varios vinos de bodegas que no contaban con puesto propio. Entre ellos destaco el Amontillado Quo Vadis de Delgado Zuleta, quintaesencia del amontillado viejo sanluqueño, los vinos de Emilio Hidalgo comenzando por el monumental Fino Especial La Panesa, y continuando con el Amontillado El Tresillo 1874, de una de las soleras fundacionales de la casa, pura finura, elegancia y distinción y finalizando con el Palo Cortado Privilegio 1860, otra de sus soleras fundacionales y un Palo Cortado brutalmente complejo y organolépticamente salvaje.

Aquí también probamos los VORS de Valdespino que ya tuvimos la suerte de catar de la solera el pasado diciembre. Y aunque los embotellados no llegan al mismo nivel, este sigue siendo estratosférico. El Amontillado Coliseo es uno de esos vinos que estremecen. Fuerza, complejidad y persistencia. Algo similar ocurre con el Palo Cortado Cardenal. El Oloroso Soleras de su Majestad es una cumbre en estos vinos y el PX Niños es otro de los más grandes. Su nariz es legendaria. Su paso por boca escalofriante. Cuatro enormes vinos, aunque nos faltó la gran estrella, el Moscatel Toneles, para mí el más grande de todos los vinos que he probado.
De Gil Luque y su extraordinaria serie "De Bandera" catamos el PX que es el que me faltaba. Sigue la línea de gran calidad de sus hermanos de gama. Excelente vino.

Y de Osborne, pudimos catar con la tranquilidad y el respeto que merecen los cinco vinos que integran la inigualable serie "Rare Sherry". Son el Amontillado Solera AOS, un tremendo amontillado pleno de fuerza y carácter, el Oloroso BC200 para mí el mejor de la serie, un vino brutal, uno de los mejores olorosos secos que existen, el Palo Cortado P triángulo P, una maravilla de Palo Cortado ligeramente abocado y profundísimo, el Oloroso Dulce Solera India un vino de antología por su equilibrio y garra y por último el PX Viejo, uno de los PX jerezanos más grandes, denso, potente, sustancioso, largo y ante todo delicioso.

Cinco vinos que sin duda están entre los más grandes mundiales por derecho propio.

Como vemos la selección de vinos tradicionales andaluces no tuvo ningún desperdicio y fue de verdadero nivel, dejando pequeño el elenco de vinos dulces y fortificados que se presentaron a parte. Cada vez me confirmo más en que estos vinos en el cuerpo a cuerpo destacan sobre todos los demás. Son inigualables. Pero afortunadamente hubo mucho más y muy bueno que probar. Vayamos con ello.

OTROS VINOS FORTIFICADOS

Fuera del ámbito de los vinos tradicionales andaluces, el mayor grupo de vinos fortificados correspondía a los Oportos.

- Instituto dos vinhos do Douro e do Porto: el instituto se presentaba en un amplio salón del Palacio de Villavicencio. Durante los cuatro días pudimos catar una serie de vinos de los cuales los de mayor interés fueron el Vintage 2004 de Caves Vale Rodo, un vintage muy accesible y con clase, iniciando ya su período de cerrazón. De Niepoort cabe destacar un Colheita 1998, un vino lleno de finuras y potencia, aunque un poco alcohólico en nariz y el Vintage 2005, un vino que ahora es un potro desbocado pero que dentro de 20 años será enorme y compensará la paciencia de su poseedor. Catamos también un LBV 2001 de Quinta do Infantado muy equilibrado, con fuerza y frescura.

Capítulo aparte merece Quinta do Noval, quizá el más grande productor de Oporto. Catamos un interesante y ligero Tawny de 10 años, un maravilloso Colheita 1995 redondo y profundo y el Vintage 2003, un vino enorme, el mejor vintage presentado en Vinoble y que será un vino muy grande. También añado a la lista un Kopke Colheita 1996, de un productor que no conocía y que resultó extraordinario, en la línea de los buenos colheitas.

- Sogrape Vinhos: de este gran productor se presentaron vinos de Sandeman y Ferreira. De esta última probamos los Tawnys de 10 y 20 años. Muy buenos los dos, en especial el segundo, donde ya se advierte una clase enorme. Catamos también un Vintage 2000 muy accesible y redondo, un vino que ya puede consumirse y que seguirá evolucionando durante muchos años más.

De Sandeman probamos los Tawnys de 10 y 20 años, ricos, profundos y equilibrados, en especial el segundo que me pareció excelente. Además probamos un Vintage 2000. clásico y accesible, de muy buena calidad. Sorprendentemente, los vintage del 2000 como pude comprobar en una reciente cata, se muestran ahora muy redondos, aunque todavía debería esperarse unos años para ser abiertos.

Hubo buenos oportos en general, aunque esperaba algo más, sobre todo algún vintage o colheita con más años y algún tawny de 30 o 40 años.

VINOS DULCES NACIONALES
Muchos y destacables los representantes en esta categoría donde observamos que cada vez se van haciendo las cosas mejor en España.

- CRDO Málaga y Sierras de Málaga: de esta DO catamos varios moscateles de la Axarquía. Comenzamos con los vinos de Bentomiz, el Ariyanas Dulce 2006 que está espléndido y fresco, mostrando una fina mineralidad y el Ariyanas Dulce 2004 que nos mostró lo bien que evolucionan estos vinos en botella con su curioso tapón de cristal. Después catamos el fabuloso Ariyanas Terruño Pizarroso 2005, un vino lleno de terroir y finuras, sin duda uno de los grandes moscateles nacionales.

De Jorge Ordóñez catamos sus 3 cuvées, a saber el Nº 1 Selección Especial, el Nº 2 Victoria y el Nº 3 Viñas Viejas. Realmente buenos los tres, cada uno incrementando la concentración de azúcares. Para mí, el Nº 2 representa el equilibrio perfecto. Nos dieron a catar también su última joya, un Nº 4 con más de 500 g/l de azúcar. Un TBA malagueño que se mostraba muy accesible por su buena acidez. Este vino dará que hablar.

Por último probamos también los vinos de Telmo Rodríguez, el MR 2006 y el Molino Real Mountain Wine 2005. Más equilibrado el primero. El segundo es muy bueno pero en mi opinión no llega al nivel de los anteriores.

Sin duda, la Axarquía malagueña es la comarca donde mejores vinos dulces de moscatel se elaboran en España. Se trata de un fantástico terruño que todavía tiene que dar mucho más.
- Gutiérrez de la Vega: este fantástico productor alicantino presentaba su gama de moscateles, de los que sólo probamos La Diva 2006, una excelente expresión del moscatel mediterráneo. Además probamos tres vinos tintos que resultaron excelentes, el Recóndita Armonía 2006, un tinto dulce de monsatrell muy redondo y fresco, el Fondillón 1998, un vino fantástico, de los mejores fondillones que he probado, y sobre todo un Fondillón 1987, una pequeña maravilla que me recordaba a un Oporto Vintage por su fuerza y profundidad.

No tenía dudas sobre la calidad de los moscateles de este productor, pero sus tintos me fascinaron, siendo de los mejores vinos presentados. El problema es que los fondillones están muy caros sobre todo comprándolos con otros similares.

- Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria: buena representación de vinos dulces canarios, como destacable la Malvasía Clásica de Domínguez, muy floral y con buena acidez, la Malvasía dulce El Grifo, un vino siempre redondo, fresco y varietal, el Humboldt Tinto Dulce 2001 de Insulares Tenerife, con un gran balance entre dulzura y acidez y el Humboldt Vendimia Tardía 2005, un curioso vino de la variedad Listán Blanco, muy cítrico y mineral.

Dos curiosidades más, un Bermejo Malvasía elaborado por el método de soleras y criaderas realmente bueno y sustancioso y el Mozaga Solera 75, un moscatel licoroso que ha pasado 33 años de crianza y que se mostraba profundísimo. Todo un mundo los vinos dulces de Canarias, todo un mundo a descubrir.

Nos dejamos algunos vinos en el tintero pero más que nada por el gran número de bodegas extranjeras presentadas, vinos que siempre son más difíciles de poder catar. No obstante y como he dicho, creo que cada vez se van haciendo las cosas mejor. Hay grandes vinos dulces en España.


VINOS DULCES EXTRANJEROS


Gran representación extranjera en Vinoble, imposible catar todo así que nos ceñimos a vinos de calidad contrastada y a otros curiosos y que resultaron en casi todos los casos excelentes.

- Suiza: el país helvético presentaba un buen número de vinos valesanos, donde la botritis hace de las suyas, obteniéndose vinos realmente interesantes. Lo más destacable fue un Ermitage Grain Noble 1999 de Denis Mercier, quizá el mejor productor suizo, un vino realmente bueno y muy personal. Otro gran vino es el Assemblage Grain Noble 2005 del Domaine des Monzuettes, un delicioso néctar con un gran balance entre dulzor y acidez. Destacables además el Assemblage Poliymnie 2005 de Domaine des Musses, elaborado con Malvasía y Marsanne y muy agradable en la boca y un Malvoisie Fletrie Grain Noble 2000 de Philippoz Frères, una fragante malvasía llena de encanto y equilibrio.

Una sorpresa estos vinos suizos por su excelente balance entre dulzor y acidez y por sus notas de botritis muy controladas, que no predominaban sobre las varietales. Lástima que no lleguen a España.

- Austria: importante el número de vinos austríacos presentados. No son los vinos que más me gustan pues suelen tener un cierto predominio de toques botríticos sobre los varietales, quizá sólo destaco dos de ellos, un Chardonnay TBA 2004 de Sepp Moser y un Prestige TBA 2005 de Lenz Moser. Mejor eso sí el primero, con más acidez y toques frutales en boca. No terminan por convencerme del todo los vinos dulces austríacos, ni siquiera los del desaparecido Alois Kracher, aunque alguno de sus TBA sí que lo han hecho.

- Tokaj: destacables los vinos de tres bodegas. En primer lugar los de Patricius, de los que catamos los Aszú de 4 puttonyos 2000, Aszú de 5 puttonyos 2000 y 2002 y Aszú 6 puttonyos "Bendecz" 2000. Magníficos los cuatro y en especial el último, producto de un solo viñedo. Vinos todos ellos de gran calidad y fino dulzor compensado por una acidez muy bien integrada.

Catamos también los vinos de Oremus, el Late Harvest 2005 de moderado dulzor y buena frescura y el Aszú 5 puttonyos 2000, profundo y con gran clase. Por último destacar los vinos de Hetzsölö de los que probamos su Aszú de 3 y de 6 puttonyos, dos vinos magníficos cada uno en su estilo y sobre todo un impresionante Aszú Szcencia 1993, uno de los mejores vinos catados en la feria, un prodigio de complejidad, misterio y profundidad, un vino realmente enorme e inolvidable.

- Roussillon: nutrida la representación de esta zona del sudeste francés y en la que tengo que profundizar más pues no son muchos los vinos que he probado. Catamos los vinos de Banyuls del Domaine du Tragnier, comenzando con el Banyuls Rimage 2006, muy frutal y agradable, con buena acidez, el Banyuls Blanc 2006, un curioso vino denso y concentrado con mucho azúcar y cuerpo y por último un Banyuls Grand Cru Hors d´Age 2003, gran vino de corte oxidativo, rico y gratificante. Muy buenos vinos mediterráneos elaborados con Garnachas tintas y blancas y Cariñena.

De la AOC Maury catamos dos vinos del Domaine Pouderoux, un Maury Vendange 2006, equilibrado, frutal y largo y un Maury Hors d´Age tremendamente complejo y elegante. Dos excelentes expresiones de la garnacha vinificada en dulce. Como curiosidad probamos un Vila Rivesaltes Vieux 1978 del Domaine Vila, una pequeña maravilla diferente a todo, enorme de complejidad y longitud, un vino de carácter oxidativo. Realmente bueno, de lo mejor catado en la feria.

De la AOC Muscat de Rivesaltes probamos tres vinos de Vignobles Dom Brial, el Muscat 2007 limpio y varietal, un excelente vino elaborado con Moscatel de Alejandría y de Grano Menudo, el Château Les Pins 2007, fragante y fresco y por último un Château Les Pins Rivesaltes Ambré 2000 una sorpresa de vino elaborado con Garnacha blanca y Macabeo con crianza de dos años. Vino realmente curioso y diferente. Por último catamos un Dom Brial 2000, un tinto dulce de Garnacha con cinco años de crianza muy interesante.
Muy buenos por tanto los vinos del Rousillon, una zona que en la que voy a profundizarme en los próximos meses.

- Alsacia: se presentaron dos bodegas con numerosos vinos, Louis Sipp y Seppi Landmann. Probamos vinos sólo de la primera destacando el Gewurztraminer Grand Cru Osterberg Vendages Tardives 2005 y el Gewurztraminer SGN 2005. Pura expresión de terroir y mineralidad en ambos y una fina presencia botrítica en el segundo. Debería haber dedicado más tiempo a este productor que me pareció muy interesante.

- República Checa: había un buen numero de vinos de este país centroeuropeo en cata. Por mi desconocimiento de estos probé únicamente tres vinos seleccionados por el responsable del stand y lo cierto es que me gustaron. De Winery Baloun probamos un Rulandské Sedé 2007, vino semiseco de Pinot Gris muy ligero y agradable y un Tramín Cerveny 2007 de la uva Gewurztraminer botritizada con muy buena definición varietal. Además probamos un Slamové Tramín 2003 VT muy parecido al anterior con algo más de madurez. Vinos todos ellos interesantes de un país que seguro que irá deparándonos sorpresas con el tiempo.


- Loira: no había muchos vinos de la cuenca bañada por el gran río francés que tiene en sus orillas varias de las mejores zonas de vinos dulces del mundo. Solamente encontramos tres vinos de Coteaux du Layon de Patrick Badouin que fueron un Les Bruandieres 2004 elegante y discreto, quizá muy austero, un SGN 1999 fantástico, denso y concentrado, con demasiada botritis quizá, pero excelente y finalmente un Maria Juby 2004, una selección del anterior que resultó extraordinario, con todo lo que esperas de estos enormes vinos, donde la chenin blanc alcanza su máxima expresión aun en calidades dulces.

- Isla de Elba: el Consorcio di Tutela presentaba una serie de vinos de esta isla italiana bañada por el mar Tirreno. Son vinos passitos, de uvas pasificadas después de la vendimia. De Azienda Acquabona probamos un Aleatico dell’Elba DOC 2005, limpio y complejo, equilibrado y de excelente balance. Una sorpresa. Vino elaborado con la uva Aleatico y con 18 meses de crianza. De Azienda Agrícola Le Sughere catamos L’Eslio 2007, un passito de Aleatico ligero y muy rico.

De la Azienda Agrícola Mola probamos el Rosso Mola Aleatico dell’Elba DOC 2006, fragante y armonioso, rico y diferente y el Bianco Mola Moscato dell’Elba DOC 2006, un moscatel pasificado con un año de crianza tremendamente personal y con notas oxidativas, pero sin perder carácter varietal.

Gratísima sorpresa los vinos de esta isla italiana, en especial los tintos dulces pasificados de la uva Aleatico. Dignos de ser probados.

- Canadá: muchos vinos canadienses en la feria, en dos stand diferentes. De la distribuidora Perea catamos los vinos de Inniskillin comenzando con el Inniskillin Vidal 2006, un excelente vino de hielo de la variedad híbrida Vidal, con un paso muy agradable y una limpia nariz y siguiendo con el Inniskillin Riesling 2006, un enorme icewine que denota todo el potencial de la reina de las uvas blancas, con una finísima acidez en boca. Probamos también un Inniskillin Cabernet Franc 2006, curioso vino tinto de hielo pero con una nariz demasiado frutal, y un verdadero vinazo, el Inniskillin Vidal Sparkling 2005 un espumoso de hielo impresionante, un espectáculo de vino. Su paso por boca con ese finísimo carbónico es para recordar. De lo mejor de la feria.

En el stand dedicado a otras bodegas canadienses probamos un Paul Bosc Riesling Icewine 2004 fragante y mineral, realmente bueno, un Pelee Island Winery Icewine Vidal 2005 de gran balance y contenida dulzura y por último un curioso Pilliteri Estates VQA Cabernet Franc Icewine 2004, muy fragante y curioso aunque con muchas notas de mermeladas en nariz.

Mucho y muy bueno lo traído del Canadá, todo un paraíso para los vinos de hielo.

- Sauternes/Barsac: entre que no soy muy amigo de los Sauternes y que no había mucho que catar (las catas de Château d’ Yquem eran con rigurosa invitación) solamente probé dos vinos, un Château Lamothe Guignard 2002 y un Château Lamothe Despujols 2003. Sin sorpresas, interesante vinos ambos con todo lo que esperas de un Sauternes. Estaban muy buenos, pero a estos vinos les falta acidez para mi gusto.

- Alemania: el amigo Michael Wöhr se presentaba con 17 vinos que catamos, como bien se merecen, despacito y a primera hora.

De Clemens Busch presentaba dos vinos Auslese, el Vom Roten Schiefer 2006 y el Fahrlay 2006, ambos con buena fruta y complejidad y un BA, el Falkenlay 2006 potente y equilibrado. Este es un productor del Mosela que no figura todavía en su portfolio.

De Dr Bürklin Wolf catamos el Scheurebe BA 1988, una uva cruce entre riesling y Sylvaner. Maduro y elegante, fantástico. De Emrich-Schönleber probamos su Halenberg BA 2003, un vino brutal lleno de matices y redondez, de lo mejorcito que se presentó. De mi idolatrado Fritz Haag pudimos probar un Juffer-Sonnenuhr Auslese GK 2003 mineral, largo y muy elegante, que hace honor al estilo de este elaborador.

Continuamos con Bassermann Jordan y su Deidesheimer Mäushölle BA 2003, concentrado, denso, joven y espectacular. De Georg Breuer, un grandísimo Berg Schlossberg Auslese GK 2003, prodigio de equilibrio y balance entre dulzor y acidez. De Grans Fassian, un enorme Eiswein GK 1992 en perfecta madurez y que nos encantó por su franqueza. De Heymann-Lowenstein probamos el Uhlen Rothlay Auslese 2006, muy joven pero con una gran mineralidad y fragancia y una deliciosa acidez en boca.

La fiesta continuó con el Muskateller Godram Münzberg BA 2003, de Okonomierat-Rebholz, un moscatel muy rico y varietal. Nada que ver con los riesling pero igualmente muy bueno. De Peter Jakob Kühn probamos el Mittelheim St Nikolaus Auslese 2004, profundo y fino, de una magnífica acidez en boca. De Reichgraf Von Kesselstatt, un Eiswein Kaseler Nieschen 2002 que nos encantó por su finura y su acidez. Otro gran vino fue sin duda el Wittmann Albalonga TBA 2003, de una variedad híbrida de riesling. Vino de enorme concentración y profundidad, para guardar muchos años.

Terminamos con los vinos de Horst Sauer, un productor de Franconia (Franken) de los que probamos dos, un Escherndorfer Lump Sylvaner TBA 2006 demasiado potente quizá para mi gusto, pero con cierta frescura y un Escherndorfer Lump Riesling TBA 2006 que era otra cosa. La acidez de la riesling marca diferencias incluso en un TBA tan joven y denso.

Fuera del stand de Michael, los de Mundidrinks presentaban los vinos de Reichtrat Von Buhl, un productor del Palatinado (Pfalz). Probamos un Forster Spätlese 2006 y un Ruppertsberger Reiterpfad Auslese 2007, ambos jóvenes pero bien delineados, vinos sin duda de gran calidad.

Como vemos hubo una magnífica representación alemana que no nos perdimos, ya que hablamos de varios de nuestros vinos dulces favoritos, en especial los Auslese que es quizá el estilo que representa el equilibrio. No nos cansamos de ellos.

- Toscana: de esta gran región Italiana probamos los vinos de Petreto, vinos todos ellos de botritis. El Petreto IGT Pourriture Noble, elaborado con Sauvignon Blanc, Gris y Sémillon, es vino encantador con gran acidez y frescura. Una sorpresa de vino que nos dejó un gran sabor de boca. Lo recordaremos.

- Grecia: país invitado a Vinoble 2008, presentó una serie de vinos de gran interés por su calidad y por lo poco conocidos que resultan en España. De la Isla de Samos probamos varios vinos de la Union of Winemaking Cooperatives of Samos todos ellos elaborados a partir de la uva Moscatel de grano menudo. Comenzamos con el Samos Vin Doux 2007, vino fortificado y muy varietal, rico y fresco. Seguimos con el Samos Anthemis 2002 con cinco años de crianza y realmente bueno. Potente y sustancioso pero sin perder frescura. Después probamos el Samos Grand Cru 2007, ya sin fortificar y de enorme expresión varietal, el impresionante Samos Nectar 2004 con tres años de crianza y finamente encantador, para finalizar con el Samos Phyllas 2006, un vino de licor que procede de viñedos orgánicos, vino lleno de finuras y elegancia. Grandísima sorpresa estos moscateles de Samos.

Del archipiélago de Santorini probamos una serie de vinos igualmente magníficos. Son todos ellos Vinsantos de Santorini, elaborados con las uvas Assyrtico y Aidani pasificadas al sol. Comenzamos con un Vinsanto Roussos 1999, con cuatro años de crianza. Rico, redondo, complejo y de gran acidez. Magnífico vino. Seguimos con el Vinsanto Hatzdakis 2000, con seis años de crianza, más complejo pero manteniendo su frescura intacta, el Vinsanto Koutsogiannopoulos 2005, un vino fresquísimo con una excelente acidez y vivacidad y por último el Vinsanto Santowines 2003 con 4 años de crianza, una verdadera sorpresa por su longitud y su excelente estructura.

Debo confesar que salí encantado por los vinos griegos tanto los moscateles de Samos como sobre todo los passitos de Santorini de de verdad nos encantaron. Vinos que deben ser probados por todo amante de los vinos nobles. La pena es que no pueden encontrarse en España.

Como vemos la selección extranjera fue a todas luces extraordinaria con vinos que en muchos casos fueron una verdadera sorpresa por su calidad.

OTROS

En esta sección destacamos tres productos, los brandies de Fernando de Castilla, las Sidras de hielo de Neige y los Vermouths de Quady Winery.

Entre los primeros probamos la Solera Gran Reserva Especial Allier, un embotellado exclusivo para Lavinia que tiene como curiosidad la crianza en botas de roble francés y su "estrella", el Solera Gran Reserva "Único" que es uno de los grandes Brandies del marco, lleno de matices en nariz y de persistencia en la boca.

Entre las segundas probamos tres diferentes, la Frimas 2006, la Neige 2006 y la Neige Eternelle 2004. Muy buenas las tres con una logradísima acidez y una nariz que denotaba su inequívoco origen.

Y de los terceros destacar el vermouth rojo Vya Sweet y el blanco seco Vya Extra dry, dos magníficos vermouths californianos muy aromatizados y de gran longitud en boca, ideales como aperitivos.

Pero la fiesta no terminó aquí. El último día aprovechamos para visitar dos bodegas jerezanas que se encuentran sin duda entre mis favoritas y que son Bodegas Tradición y Emilio Hidalgo.

Muy pronto, a primera hora, nos estaban esperando para visitar Bodegas Tradición, una bodega relativamente reciente y que ha apostado por la comercialización de vinos viejos y Brandies selectos. Dirigida por José María Quirós, al que ya pude conocer en anteriores catas, creo que es un de las bodegas que más y mejor se han posicionado en el mercado de los vinos de calidad en los últimos años. El trabajo de selección de botas hasta llegar a formar su parque de vinos actual ha sido realmente extraordinario.

La bodega data del siglo XIX, es pequeña y está perfectamente restaurada. Todo está en su sitio y se cuidan mucho los detalles de decoración. Respiras ese ambiente especial que solamente emanan las clásicas bodegas jerezanas.

Tras un paseo por la nave donde se encuentran las botas tanto de los vinos de solera como las de añadas (José María me confirmó que de vez en cuando embotella algo de añadas bajo petición y a precios estratosféricos) vimos el artesanal sistema de embotellado, certificado y etiquetado.


La parte final fue obviamente la mejor y consistió en la cata de sus cuatro vinos, el Amontillado, Oloroso y Palo Cortado VORS y el PX VOS a parte de las escalas de formación del amontillado. Todas ellas eran muestras extraídas directamente de la bota lo cual da siempre un mayor atractivo a la cata. Ya he hablado en numerosas ocasiones de la gran calidad de estos vinos, en especial del Amontillado que es mi favorito, sin desdeñar al resto que son vinos de gran nivel.

Pero yo tenía unas ganas especiales de probar su Brandy Selección "Platinum". Este es un Brandy que procede de unas soleras muy viejas y que se embotella casi con cuentagotas. Su precio le hace por desgracia inalcanzable. Un Brandy realmente excepcional, con una nariz balsámica, sin apenas percepciones de alcoholes, complejo. Boca larga, amplia y persistente, que llena el paladar de sensaciones sápidas. Realmente impresionante.

Cualquier visita a otra bodega del marco terminaría aquí, pero en Tradición tenemos algo más, y ese algo más es la colección Joaquín Rivero. Es una de las mejores colecciones pictóricas privadas de Andalucía. Se muestra en una gran sala adyacente a la sala de catas. Pudimos contemplar obras de la pintura española desde el siglo XIV hasta el XX, con cuadros entre otros de Velázquez, Murillo, Lucas Jordán, Ribera, Goya o Julio Romero de Torres.


Lo cierto es que esos momentos, mientras contemplaba esta fastuosa pinacoteca a la vez que me recreaba en la increíble nariz y boca del Brandy Platinum, pasaron sin duda como uno de los mejores ratos que pude disfrutar en este Vinoble. Arte en la sala y arte en la copa. ¿Quién puede dar más?

Unas horas después concertamos una visita con Juan Manual Hidalgo para visitar la centenaria bodega de la calle Clavel. Juan Manuel es la quinta generación de la familia y la actual cabeza visible de esta bodega fundada el 1874. El edificio es muy antiguo y dentro se respira esa indescriptible tradición jerezana. Naves oscuras, botas muy viejas de varios tamaños, telarañas que forman una microflora. Podemos considerar a esta bodega como el López de Heredia de Jerez por ese halo misterioso

Juan Manuel es todo un apasionado y eso se nota en sus explicaciones y su forma de ver y catar los vinos. Venecia en mano nos estuvo guiando por las escalas del fino, desde el mosto hasta las soleras de "La Panesa", un fino casi amontillado que ya ha finalizado el ciclo biológico y que es sin duda uno de los más interesantes vinos del marco. Probamos varias botas que forman la solera de este vino observando la diferencia que hay entre ellas. Todo un mundo. Hablamos sin duda del "terroir" de Jerez.

Posteriormente fuimos catando soleras con amontillados, la del increíble por su precio Oloroso Gobernador y la del Amontillado El Tresillo, una solera de 1874, año de fundación de la bodega. Este es un amontillado realmente excepcional lleno de finuras y matices, un vino de antología.

Como traca final, Juan Manuel introdujo su venencia en la solera fundacional de un Oloroso que en breve van a comercializar en la línea de otras soleras fundaciones como son Privilegio 1860 (Palo Cortado) y Santa Ana 1861 (Pedro Ximénez). En las copas un líquido ambarino con destellos broncíneos, con una nariz escalofriante por su complejidad y potencia. Una boca perfecta por su equilibrio entre fuerza y finura. Una persistencia que se mide en minutos. Un vino que nos puso la carne de gallina. Uno de los mejores vinos del mundo. Su precio será estratosférico como el de sus primos hermanos citados arriba, pero los valdrá de sobra. Muy pocos vinos consiguen emocionarme y este oloroso lo hizo. Un grande de verdad.

Sin duda hablamos de un final inmejorable para este Vinoble 2008. Unas horas después, en el avión de vuelta a casa, cuando más cerca estuve físicamente del cielo, volví la vista atrás y reflexioné acerca de las emociones vividas durante esos cinco días por Jerez. No creo que haya una feria como esta en el mundo.


Impresionante Vinoble 2008. Nos apuntamos para el 2010.

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau
(EuSaenz)

martes 20 de mayo de 2008

Burdeos 2005: ¿Añada mítica?

Como viene siendo habitual en estas fechas, Lavinia Madrid organiza una presentación de varias bodegas de la añada en curso de Burdeos y ayer lunes le tocó el turno a la añada 2005, una añada elevada a los altares por la crítica especializada y que ha supuesto un alza brutal en los precios de los vinos.

Precisamente por ese alza inflacionista, el número de bodegas convocadas resultó algo menor que en años anteriores echándose en falta nombres como Vieux Château Certan, Pavie Macquin o Pichon Longeville Comtesse du Lalande. Aún así hubo 13 bodegas presentes que nos otorgaron una idea general de cómo vienen los vinos de esta añada.

Y lo cierto en una primera impresión general, es que se trata de una añada que ofrece vinos de gran equilibrio, buena acidez, importante estructura y pienso que un elevado potencial de envejecimiento. Los vinos, además, me parecieron más accesibles de lo esperado en este momento. La mayoría pide un tiempo de botella, pero esos tiempos en los que era imprescindible una década de descanso creo que han terminado y que en la mayoría de los casos con cinco años ya serán vinos perfectamente consumibles.

En cualquier caso, pienso que la calidad general de una añada hay que evaluarla cuando pasa al menos una década y los vinos entran en fase de madurez. Estando jóvenes como estaban ayer, no noté excesivas diferencias con anteriores añadas como 2004, 2003, 2002 ó 2001. Y mucho menos como para justificar tamañas subidas de precios que en algunos casos han llegado al 100% con respecto a 2004.

Hagamos un breve repaso de los vinos catados ayer:

Château Sociando-Mallet (Haut-Medoc Cru Bourgeois): uno de los más accesibles, con buena fruta, estructurado, redondo y agradable. Taninos bien fundidos. Se puede consumir ahora y tendrá todavía un buen recorrido. Muy bueno. Además es uno de los que menos han incrementado su precio.

Château La Lagune (Haut-Medoc 3eme Grand Cru Classe): uno de los más puntuados por los críticos (incluido Parker), sin embargo me decepcionó. Muy agresivo, tánico y cerrado. Rayando la sobremaduración. El tiempo lo pondrá en su sitio, pero de momento no me convence nada.

Château Poujeaux (Moulis-en-Medoc): un vino que no suele fallar, siempre con buena RCP. Este 2005 está equilibrado, pero con una ligera punta tánica que le hace pedir descanso. En un par de años será un vino como siempre destacable. No emociona, pero siempre es un seguro.

Clos Fourtet (Saint-Emilion Premier Grand Cru Classe): con buen potencial, se advierte una excelente materia por debajo que en estos momentos se encontraba un poco dominada por la madera. Gran estructura y acidez. Creo que será un destacado dentro de un tiempo. A seguir.

Château Chasse-Spleen (Moulis-en-Medoc): una nariz muy frutal y bien definida, con limpieza. La boca se quedaba algo corta en el final, aunque la acidez era buena y el vino se mostraba bastante redondo. Digamos que correcto, pero no mucho más.

Château Ormes de Pez (Saint Estephe Cru Bourgeois Exceptionnel): un vino correcto, pero sin mucho más que añadir. Nariz expresiva, con cierta complejidad y boca redonda con una punta tánica final que sin duda se irá integrando con el tiempo. Bueno, pero sin emocionar.

Château Brane-Cantenac (Margaux 2eme Grand Cru classe): probamos su segundo vino (Baron de Brane) que se mostraba frutal, equilibrado, rico y accesible y el Grand Vin que fue uno de los triunfadores de la tarde. Profundo y serio, con un enorme potencial encerrado que se mostrará en los próximos lustros. Sin duda un gran vino en esta añada.

Château Haut-Bages-Libéral (Pauillac 5eme Grand Cru Classe): gran nariz con fruta profunda y finos especiados, muy al estilo Pauillac. En boca se mostraba algo tímido y todavía tánico. Vino con potencial de futuro que irá mejorando. Madera de gran calidad.

Château Ferriere (Margaux 3eme Grand Cru Classe): típico vino de esta añada que se muestra con cierta redondez y accesibilidad pero con potencial de envejecimiento. No fue de los que más me gustó, pero tampoco me decepcionó. Todavía algo tánico en el final.

Château Beychevelle (Saint-Julien 4eme Grand Cru Classe): siempre me ha gustado este vino y en esta añada no iba a ser menos. Profundo y especiado en nariz, potente, estructurado y finamente tánico en boca. Uno de mis favoritos anoche. Para beber en cinco años mínimo. Gran perspectiva de guarda.

Château Lynch-Bages (Pauillac 5eme Grand Cru Classe): otro de los que no suelen fallar se muestra muy serio en esta añada, con un enorme potencial escondido pero que se advierte con facilidad. Gran estructura en boca, muy buena acidez y final tánico pero con equilibrio y clase. Mi ganador anoche. Para guardar decenios.

Château Haut-Bailly (Pessac-Leognan Grand Cru Classe): magnífica nariz muy frutal y expresiva, con elegantes tonos especiados. Boca algo diluida que en principio me decepcionó. En una segunda cata, el vino mejoró sustancialmente, quizá fuera una botella mala. Buen potencial no exento de elegancia. Para guardar.

Resumiendo en unas líneas, mis favoritos ayer fueron el Lynch-Bages, el Brane Cantenac y el Beychevelle. Y la mítica y encumbrada añada no me parece para tanto, al menos con los vinos tan jóvenes y comparándolos con añadas anteriores.

¿Qué pasará en 10 años? No lo sabemos. Yo por si acaso seguiré comprando 99, 2001 y 2004 en Burdeos que son mucho más baratas y me parecen añadas muy buenas. Por desgracia los 2005 se los beberán los asiáticos. Y los 2006 van por en mismo camino…

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)





viernes 16 de mayo de 2008

Hoy vamos a dar la lata

Nuevo mes y nueva cata con el grupo "Los cuatro Apóstoles". Y esta vez decidimos experimentar con armonías de vinos y conservas, algo que teníamos pensado tiempo antaño. La calidad conservera que podemos encontrar en España es en la actualidad mejor que nunca y nos ofrece tantas y tantas opciones que resultó complicado ponernos de acuerdo, pero al final elegimos una serie de conservas diversas todas ellas de gran nivel y que emparentamos con unos cuantos vinos del mundo que también resultaron de lo más satisfactorio.

A continuación pues, un resumen de la velada que tuvo lugar el pasado sábado 10 y en la que nos acompañó Javier, un bilbaíno recién llegado a Madrid que mostró interés por participar en una de nuestras catas. Seguro que no se ha arrepentido.

PRIMERA ARMONIA

Navajas (Conservas Dani)
Zamburiñas guisadas (Ramón Peña)
Brandada de bacalao (Benfumat)
Chipirones (Conservas Cuca)

Egly-Ouriet Grand Cru Blanc de Noirs VV
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=9974

Para comenzar, cuatro conservas relacionadas con el mar y sus productos. Las navajas al natural se prepararon a la sartén con un poco de ajo y limón y los chipirones con cebolla caramelizada. La brandada y las zamburiñas tal y como vienen en origen. La brandada es todo un descubrimiento y está realmente lograda. Y la calidad de las conservas de Ramón Peña está fuera de toda duda, siendo estas zamburiñas una delicia.

Las navajas y los chipirones con una ligera preparación y consumidos en caliente completan un perfecto aperitivo para el comienzo que combinamos con uno de los mejores champagnes que hay en el mercado, el Egly-Ouriet Blanc de Noirs VV. Esta es una casa de culto que maneja unas 11 Has de viñedo en los Grand Cru de Ambonnay, Bouzy y Vezernay. Los vinos base suelen fermentar en madera lo que unido al gran cuidado del viñedo y a la selección en las levaduras, nos da unos productos de gran personalidad. Desde sus cuvées básicas hasta la superior, sus vinos tienen una regularidad y una calidad que destacan sobre el resto.

Este en concreto es su cuvée superior y está elaborado con las uvas de un pequeño "Lieu-dit" llamado "Les Crayeres" con cepas de 70 años de edad. Y creo que se trata de una de las más perfectas, delineadas y profundas expresiones del Pinot Noir que nos podemos encontrar. Un champagne dotado de una estructura asombrosa pero con la fineza y la acidez que son santo y seña de esta fabulosa casa. Es un vino muy escaso, pero en su estrato de precios es probablemente el champagne que más me ha gustado de todos cuantos he probado hasta el momento.

La armonía de este soberbio vino con las cuatro conservas es excepcional y nos supone un comienzo de cata difícilmente superable.

SEGUNDA ARMONIA

Fabes con centollo a la sidra (Conservas Entreislas)
Sturgeon Asetra Smoked (Veg-äl)

François Jobard Meursault Genevrières 2005
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=22099

Continuamos con la que quizá fue la conserva que más nos gustó, unas fabes con centollo a la sidra realmente logradas por su punto de cocción y de sal y sobre todo por lo bien ligadas que estaban. Procede de Tapia de Casariego (Asturias). Continuamos con un tronco de Esturión Asetra ahumado procedente de Rusia que servimos con un poco de cebolla caliente por encima. Es un pescado ligeramente graso de un sabor muy peculiar, pero que nos gustó mucho quizá precisamente por eso, por su originalidad.

El vino elegido para esta armonía fue un Meursault de uno de los mejores elaboradores de esta zona borgoñona, François Jobard. Este productor familiar ofrece una gama de villages, "lieu-dits" y premier crus que destacan por su perfecta definición varietal y de terruño y sobre todo por la integración y el trabajo con la madera, que se revela en su justa medida. El vino que consumimos en concreto es fruto de las viñas que el elaborador posee en el Premier Cru "Les Genevrières" (Los Enebrales), que es un viñedo de 15,5 Has de maduración precoz en suelos ligeros de gravas y areniscas. Los vinos que concibe son de carácter mineral y delicado.


Y quizá ese carácter muy mineral del viñedo unido a una añada cálida y madura obraron el milagro y el vino se mostró mucho más abierto y accesible de lo esperado. Necesitó de un tiempo de aire en copa e iba mejorando y abriéndose con el paso del tiempo. En boca en cambio estuvo accesible desde un primer momento destacando esa milimétrica madera perfectamente integrada. Un vino todavía joven que en unos 10 años será realmente espectacular porque ofrece los toques grasos y untuosos de un Meursault junto con la mineralidad y la viveza de un Puligny-Montrachet. Borgoña blanca en su estado más puro.

La armonía con las dos conservas sencillamente perfecta, en especial con las fabes que parecen hechas para este tipo de vinos. Lástima de precios, eso sí.

TERCERA ARMONIA
Bloc de foie de oca Rougie

Porto Casa Santa Eufemia Branco Reserva Especial 1973
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=1067

En una cata de conservas no podía faltar la que quizá es la reina de estas junto con el inalcanzable caviar y esa no es otra que el foie. Y una de las casas más regulares y fiables es la francesa Rougie que ofrece un bloc en conserva tanto de oca como de pato. Elegimos el primero por su mayor finura.

Y con el foie, pues una armonía arriesgada. Los oportos blancos no dejan de ser vinos de poco interés que suelen ser consumidos como aperitivo incluso con unos hielos y una rodaja de limón sustituyendo al más ortodoxo Vermouth. Hasta que probamos esta maravilla, claro. Se trata de un vino del año 73 que estaba digamos olvidado en la bodega de José Viseu Carvalho e filhos hasta que alguien lo cató y decidió embotellarlo tras 25 años de crianza en madera en 1999. Se trata de un vino diferente a todo lo catado hasta el momento.


Ya el color nos indica su vejez y sus aromas la confirman. Nos recuerda por momentos en nariz a un Tondonia Blanco viejo, como ese sobrecogedor 57 que tuvimos la ocasión de disfrutar hace poco. En boca es una mezcla entre un seco y redondo colheita y un poderoso y ligeramente abocado oloroso dulce jerezano. La integración del sus casi 20 agrados de alcohol es fantástica y su persistencia es eterna. Uno de esos pocos vinos que son capaces de generar un ambiente especial a su alrededor. Si se encuentran con una botella y les gustan los oportos, no lo duden.


La armonía con el foie fue una apuesta arriesgada y no salió mal del todo, aunque los grados de alcohol y la potencia sápida del vino portugués predominaba algo sobre el foie, por lo que decidimos dejar media botella para después del postre como copa de meditación. Ahí es donde mejor se desenvuelve este vino.

CUARTA ARMONIA


Pote Asturiano (O. Villa )
Codornices escabechadas (Montes de Toledo)

Mastroberardino Taurasi Radici 1999
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=19505

Continuamos con un clásico Pote Asturiano también procedente del principado. Estaba bueno, aunque en este caso sí se notaba algo su carácter de conserva ya que la sal se hacía algo más notoria de lo deseado. Aun así estaba muy bueno, pero en este caso es mejor prepararlo casero.

Otra cosa fueron las codornices. Las conservas de esta casa localizada en Los Yébenes (Toledo) son productos de una buena calidad. Muy bien cocidas, con el punto justo y con un escabeche suave y realmente logrado. Nos gustaron mucho.

Acompañamos con un todo un clásico del sur de Italia, un Taurasi de Mastroberardino. Elaborado con uva Aglianico en la DOCG Taurasi, se trata de un perfecto representante de esta zona de la Campania. En una buena añada y con casi 10 años el vino se muestra ya redondo y maduro, listo para su consumo. En numerosas ocasiones he mostrado mi gusto por estos vinos cuya tanicidad bien entendida y su más que correcta acidez les hacen ser unos magníficos acompañantes en la mesa.



Y este en concreto por su seriedad y su equilibrio no fue menos y acompañó perfectamente a las dos conservas, aunque los escabeches y los vinos tintos no sean los mejores amigos. Con escabeches lo mejor para mí es una manzanilla en rama, aun así, este Taurasi se desenvolvió con mucha soltura.

QUINTA ARMONIA

Carrilleras de ternera en salsa jardinera (Delicias del Pisuerga)
Estofado de ciervo (Montes de Toledo)

Château La Grave à Pomerol 2000

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=22100

Como último plato terminamos con dos conservas más de carne, unas carrilleras de ternera procedentes de Palencia y un estofado de ciervo de Montes de Toledo (Los Yébenes). Nos gustó más el segundo, mejor preparado, más sabroso y con una salsa más ligada. A las carrilleras les faltaba algo de sabor pero no estaban mal del todo.

Las dos conservas pedían un tinto y terminamos con un elegante y señorial Pomerol en una excelente añada y que ya podía comenzar a consumirse. Hablamos de un vino de la familia Moueix, propietarios entre otros del mítico Château Petrus o de Château Latour à Pomerol. Se trata de uno de los Château más antiguos y apreciados de Pomerol (antes conocido como La Grave-Trigant-de-Boisset) que cuenta con una viña muy vieja cuyos suelos son de composición de gravas con trazas ferruginosas y cantos rodados y resultan excepcionales en esta zona francesa.



El vino nos ofreció todo lo que esperábamos de él. Hablar de Pomerol es habar de elegancia frutal, de equilibrio, de potencia bien entendida y sobre todo de recorrido en botella y capacidad de envejecimiento. Y este es un perfecto representante de esas características que unidas a una sutil mineralidad y a una fina tanicidad, nos proporcionaron un disfrute extra en el último de los actos antes del postre.

Ni que decir que la armonía con conservas de caza y carne resultó perfecta.


SEXTA ARMONIA

Doble mousse de melocotón y piña con rosquilla

Malvasia dulce Teneguía 1998

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=22101

Finalmente y ante una jornada en la que básicamente no habíamos intervenido en la cocina lo cierto es que faltaba algo de creatividad. Y esta llegó con el postre. Con una lata de melocotón (Hero) y otra de piña en almíbar (Del Monte) lo cierto es que mi mujer se inventó un mousse en dos pisos separados por una rosquilla triturada que coronados por nata montada casera que nos sorprendió a todos y nos hizo chuparnos los dedos como si fuéramos críos. Buenísimo invento.


Acompañamos con un curioso vino, uno de los más personales vinos dulces que podemos encontrar en España, una malvasía de La Palma. Este es un vino elaborado con uvas de vendimias tardías y que resulta muy curioso por sus notas de fruta escarchada y mieles en nariz y por su untuosidad y dulzor en boca que afortunadamente no llega a empalagar y resulta muy agradable.

Precisamente por esa untuosidad conviene tomarse fresco y si se hace así resulta un vino de los que hay que probar y que además promete un largo recorrido en botella. Combinó perfectamente con el delicioso postre sorpresa con el que finiquitamos una magnifica sesión que se prolongó durante 7 horas, sin prisa y disfrutando como mandan los cánones.



Y lo cierto es que hay algunas conservas que están realmente buenas y que en momentos especiales pueden perfectamente constituir una excelente alternativa. Y que acompañadas con buenos vinos y sobre todo con buena compañía pueden dar lugar a una memorable sesión como la de pasado sábado.

Un saludo y hasta la próxima cata

Eugenio Sáenz de Miera Arnau
Grupo gastronómico "Los cuatro apóstoles"

jueves 8 de mayo de 2008

Una nueva experiencia

El pasado martes 6 tuve la ocasión y la suerte de poder participar en una cata que de por sí constituyó toda una experiencia nueva para mí ya que hablamos de una cata en V, un concepto de cata relacionado con los vinos tradicionales andaluces.

La cata fue organizada por la UEC y dirigida por Antonio Flores, enólogo de la casa González Byass, una de las históricas de Jerez fundada en 1835 aunque no con su denominación actual que data de 1863 como consecuencia de las uniones de los socios, la familia González Angel y los comerciantes londinenses Byass. Su marca más famosa es el Fino Tío Pepe que recibe el nombre por el tío del fundador, D. José Angel de la Peña. Es quizá el vino jerezano más vendido y conocido en el mundo y portador de uno de los "slogans" más conocidos en la publicidad: "sol de Andalucía embotellado". En la actualidad, la familia González es la accionista mayoritaria de la bodega que controla unas 820 Ha de viñedos propios. Poseen unas 85.000 botas y producen una media de 1.600.000 cajas de vino y 800.000 de Brandy. Hablamos por tanto de una de las más grandes bodegas del marco y que por tanto no necesita mucha más presentación.

Volviendo a la cata en sí, esta consistió en seguir los dos caminos que un mosto base de uva Palomino (el vértice de la V) puede seguir y que son el camino biológico y el camino oxidativo. Al contrario que en otras ocasiones esta vez no pondré fichas de cata en la sección "Vinos catados" pues todas las muestras que se probaron fueron extraídas directamente de la bota y por tanto no son lo mismo que las embotelladas para el público. La diferencia es importante por mucho que en los procesos de embotellado la intervención humana sea mínima.

En primer lugar se cató un mosto base de Palomino Fino de la última añada. Este fermenta en depósitos de acero inoxidable y posteriormente se encabeza para su crianza. Es un vino primario, no muy aromático, con toques frutales tenues, herbáceos y de aceitunas. En boca es limpio y fresco con un ligero picor final y una correcta acidez. Este mosto se clasifica en dos tipos, los que ofrecen más finura y un toque más punzante en nariz se marcan con una raya y se destinan a la crianza biológica y el resto se marcan con dos rayas y se destinan a la crianza oxidativa.

Comenzando por el camino biológico la siguiente muestra que probamos fue un Sobretablas de Fino, un mosto ya encabezado a 15º y que ha comenzado a desarrollar la flor. Después de un tiempo de entre cuatro meses y un año, este Sobretablas pasará a rociar la cuarta criadera del Fino Tío Pepe. Ya se ve una evolución con respecto al mosto y se nota algo la presencia de la flor dando ya un mínimo carácter aldehídico y punzante. En boca está todavía a medio camino y resulta algo alcohólico, pero mantiene sin embargo las notas frutales del mosto.

La siguiente escala de este viaje biológico es el Fino Tío Pepe ya terminado tras cinco años de crianza a través de sus soleras y criaderas. Un fino redondo y fresco que nos da todo lo esperado en estos vinos destacando ese carácter punzante, los frutos secos y los toques salinos en nariz y una gran frescura en boca donde deja una gran amplitud y persistencia. Tío Pepe es un fino que nunca falla y que recién sacado de la bota se muestra en todo su esplendor. [8,7].

Las partidas no embotelladas del fino rociarán la cuarta criadera del Amontillado AB, un delicado fino amontillado o fino viejo que resulta una delicia. Aquí ya tenemos una presencia de crianza oxidativa al final del recorrido de la flor, siendo el período de crianza total de unos 8 años. Se trata de un amontillado de claro carácter biológico que aporta unos toques de vejez sobre el fino. En boca es deliciosamente armónico y conjuga perfectamente frescura y prestancia. Todo un descubrimiento este vino. [8,9]

Y el final del viaje del camino inicialmente biológico es el Amontillado del Duque VORS cuya cuarta criadera es rociada por el Amontillado AB. Ya hablamos de un vino con 30 años de vejez media y con 21,5º. Y si en botella este es un vino destacable, la muestra de bota resulta excepcional con una nariz potente y compleja donde tras un bosque lleno de matices oxidativos encontramos un toque punzante y aldehídico. La boca es plena, poderosa y amplia con un final eterno de frutos secos y maderas viejas. Una verdadera copa de meditación. [9,4]

Volviendo al otro lado de la V nos dirigimos por el camino oxidativo. El mosto ha sido marcado con dos rayas y encabezado a 18º obteniendo el Sobretablas Oloroso. Este vino permanece dos años en bota antes de rociar la cuarta criadera del Oloroso Alfonso. Es un vino complicado, donde se nota mucho el alcohol y se muestra por hacer, aunque todavía tiene algunas de las características del mosto base.

Continuamos con el Oloroso Alfonso que tiene una vejez media de 8 años a través de su escala de soleras y criaderas. Se muestra pletórico en nariz con toques de frutos secos y maderas nobles y muy estructurado en boca, donde una conseguida frescura no hace muy notorios sus 18º. Resulta glicérico, largo y persistente y deja recuerdos de frutos secos. Un Oloroso realmente interesante. [8,7]

A partir de aquí catamos tres vinos que ya tienen en su elaboración un porcentaje de Pedro Ximénez. El primero es el Palo Cortado Apóstoles que tiene un 13% de PX en la mezcla. Tanto el Palo Cortado de palomino como el PX envejecen en soleras independientes antes de ser mezclados y pasar a la solera de Apóstoles done permanece una media de 30 años. Como Palo Cortado viejo resulta un vino con similitudes de amontillado en nariz y de oloroso en boca, en este caso con un final un tanto abocado por la presencia del PX. Vino complejo, misterioso y maduro, con una excelente presencia en el paladar. Un vino que particularmente me encanta y que está entre mis favoritos. [9,4]

El Oloroso dulce Matusalem es fruto del envejecimiento independiente durante 4 años de un oloroso de Palomino y un PX que se mezclan para formar parte de la solera del Oloroso 1847 durante cuatro años más. Al final del proceso, las partidas no embotelladas pasan a refrescar la cuarta criadera del Matusalem donde envejece unos 30 años de media. Hay un 25% de PX en la mezcla. El resultado es un vino serio, de una gran profundidad, complejo y misterioso, con notas de oloroso viejo y de PX. En boca es denso, poderoso y eterno, con unos toques amargosos finales. Este vino es un espectáculo en esta versión "de bota". Copa de meditación. [9,5]

Por último catamos el PX Noé, un PX obtenido a través de las partidas no embotelladas del PX Néctar que refrescan la cuarta criadera. Su vejez media es de unos 30 años. Este vino está realmente fuera de la "V" aunque su elaboración es puramente oxidativa. Y de nuevo tenemos un claro ejemplo de lo que es un vino de bota con respecto al embotellado. Este es un PX que conozco muy bien y que es uno de los mejores en su rango de precios, pero la versión "bota" es un maravilla por su complejidad en nariz y su limpieza en boca. Todos los matices que esperas de un PX viejo en nariz y una boca equilibrada, densa y concentrada, de persistencia eterna y contenido dulzor. Un vino de bandera sin duda. [9,6]

Bien, pues como hemos visto, quizá el concepto de la cata en V no constituye de por sí ninguna novedad especial, pero sí que lo es el poder catar todos estos vinos en una sesión, con las explicaciones de un experimentado enólogo y sobre todo por la oportunidad de poder probar muestras directas de la bota. Las puntuaciones están otorgadas con respecto a las muestras catadas cuya calidad es sensiblemente superior a las que podemos encontrar embotelladas. Aun así, cualquiera de estos vinos es extraordinario en su versión "comercial" y sobre todo, se ofrecen a unos precios que ojala podamos seguir manteniendo en los próximos tiempos.

Y seguimos calentando para el cercano Vinoble…

Un saludo,
Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)

miércoles 16 de abril de 2008

Un trabajo … con Italia

Para la preparación de la cata mensual con el grupo gastronómico "Los cuatro apóstoles", esta vez nos decidimos por la gastronomía y los vinos de uno de nuestros países favoritos en estos menesteres. Sabemos que Italia está pasando en estos momentos por una verdadera tormenta eno-gastronómica debida fundamentalmente a los escándalos relacionados con la contaminación de la mozzarella y con el fraude del Brunello de Montalcino. Pero ante todo es un país con una riqueza vinícola y de cocina comparable o incluso por encima de la nuestra y que merecía un pequeño homenaje en forma de cata.

Lo primero que queremos hacer desde luego es pedir disculpas a cualquier lector italiano o que conozca perfectamente la cocina del país transalpino por la poca ortodoxia de los platos que hemos incluido en nuestro menú. Aun así, afortunadamente hay en Madrid una serie de tiendas vinícolas y gastronómicas donde pudimos asesorarnos y comprar los productos con los cuales lo hemos elaborado. Hoy por hoy el número de locales existentes en Madrid que ofrecen productos italianos es excelente y perfectamente aprovechable.

En cuanto a los vinos, hemos escogido cinco vinos de toda la geografía italiana, desde el Alto Adigie hasta Sicilia. Y hemos intentado salirnos de los vinos habitualmente conocidos por todos, salvo por el inefable Barolo sin duda nuestro favorito y uno de los vinos tintos que más nos gustan de todo el mundo. Resulta una pena que todavía para el aficionado medio español el vino italiano sea ese gran desconocido y que ejemplos como en infumable Lambrusco o el acuoso Chianti "comercial" en botella fiasco sigan siendo los vinos italianos más conocidos por la gran mayoría del público nacional.

Repasemos pues las cinco armonías de vinos y platos que disfrutamos el pasado sábado por la noche.

PRIMERA ARMONIA


Bruschetta al rosmarino con Burratta y pomodori secchi
Selección de embutidos (Speck, Mortadella y Bresaola)


Ca´ del Bosco Franciacorta Brut
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21767
Comenzamos con unas tostas (la bruschetta no es más que un pan tostado con "olio" y romero) untadas con una fresquísima burratta y un tomate seco siciliano. La burratta es un queso fresco muy parecido a la mozzarella y al queso de nata cántabro. Yo soy poco quesero, pero esta burratta me gustó mucho por su cremosidad y su frescura.

Pusimos también una selección de embutidos típicos italianos, comenzando con el speck que se trata de un jamón ahumado producido en el alto Adigie o Südtirol, siguiendo por una clásica mortadella de Bolonia ahumada y finalizando con la Bresaola que es una especie de cecina de buey curada durante 2 o 3 meses procedente de la Valtellina (Lombardía). Buenos e interesantes los tres, sin querer entrar en mayores comparaciones que serían injustas.

Nada mejor que comenzar con un buen espumoso y hablar de Franciacorta es hablar de un espumoso de calidad, del espumoso más prestigioso de Italia. Es una comarca situada en la Lombardía, entre la cuidad de Brescia y el lago de Iseo. Se producen múltiples tipos de vinos, pero el que ha logrado el status de DOCG es el espumoso.

Ca´ del Bosco es junto con Bellavista, el productor más importante de la denominación. Sus espumosos tienen fama internacional y cierto que merecida. Este en concreto es su Brut NV elaborado básicamente con chardonnay y pinot nero, al estilo de las más prestigiosas cuvées de Champagne. Hay una pizca de pinot bianco en el coupage. Se muestra muy elegante y con un cierto toque cítrico y mineral en nariz, de corte muy francés. En boca está realmente bueno aunque la acidez no es tan limpia y cortante como la de los buenos champagnes y la sensación final no es tan seca. Es una zona más cálida y se nota.




Pero ojo, es un espumoso de gran calidad, de corte muy "champagnero" y que resultó un perfecto acompañante para las tostas y los embutidos. Un vino recomendable y a descubrir por cualquier buen amante de las burbujas.

SEGUNDA ARMONIA

Selección de quesos (Ragusano, Taleggio, Asiago, Formaggio con Tartufo)
Bruschetta al rosmarino con crema de funghi porcini

Abbazia di Novacella Kerner Stiftskellerei Neustift 2006
http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21768

Continuamos con una selección de quesos que fueron el siciliano Ragusano que procede de Ragusa y se elabora con leche de vaca, el Taleggio, queso blando lombardo elaborado con leche de vaca pasteurizada, el Asiago que es un queso del Trentino elaborado también con leche de vaca y por último un Formaggio al Tartufo, queso de la Umbría de pasta blanda con trufas negras.

De los quesos poco puedo comentar, para alguien como yo que soy poco o nada amante de estos pues me quedé con la opción de una crema de funghi porcini muy especiada untada en las tostas al romero que sobraron del plato anterior. Muy rica. A pesar de todo y consultando con mis compañeros me comentan que los quesos tuvieron un gran nivel cada uno en su estilo. Por tanto, todos gustaron mucho.

Para acompañar los quesos y la crema nos decidimos por un blanco aromático del Alto Adigio que es la zona vinícola más septentrional de Italia, limítrofe con el Tirol austríaco. Formó parte de Austria hasta su anexión en 1919. La capital de la región es Bolzano. La abadía agustiniana de Novacella (Kloster Neustift) está situada en Varna y produce una serie de vinos blancos de las más importantes variedades de la zona. Una de ellas es la Kerner, un cruce entre Trollinger y Riesling. La primera procede del Tirol y la segunda no necesita presentación. Su nombre lo recibió del escritor, médico y amigo de los buenos vinos, Justinus Kerner, oriundo de Weinsberg (Alemania).



Se trata de un vino muy curioso, sin crianza en maderas, con notas en nariz muy florales y aromáticas al estilo de la Gewürtraminer y con un carácter propio en boca, con una acidez de corte riesling y un final muy floral y mineral. Vino diferente, personal e interesante que acompañó perfectamente a los protagonistas de este segundo acto aportando sus especiales matices.

TERCERA ARMONIA

Stuzzicarelli al Barolo con sugo di Lepre

Renato Ratti Barolo Marcenasco 2001

http://www.verema.com/comunidad/vinoscatados/vino.asp?vino=21769

Para el primer plato "fuerte" decidimos poner una pasta, en este caso unos "stuzzicarelli" aromatizados al barolo. Son como una especie de tallarines largos finos de color ligeramente rosáceo. La pasta fue acompañada por una salsa de jugo de liebre especiada que otorgó una gran consistencia al plato. Lo acompañamos con unas "Trecce alla Cipolla", unos colines con aceite de oliva y cebolla. El mejor plato de la velada. Magnífico.

Y el mejor plato se merecía por supuesto el mejor vino. Y ese no es otro que un Barolo. Renato Ratti es una de las casas históricas de la zona, de hecho el propio Renato Ratti fue quien diseñó la primera carta del Barolo a comienzos de los años 70, donde hablaba de los crus históricos de primera categoría y de las subzonas.
Renato falleció en 1988 y hoy es su hijo Pietro quien se encarga del vino, el cual ha ido imprimiendo su propio estilo, aportando mayor modernidad pero bien entendida. Este Marcenasco es digamos el Barolo básico de la casa y está criado en toneles de roble de Eslavonia donde pasa dos años, además de un tiempo de afinamiento en barricas.


El vino es realmente encantador. Ya el color, ese maravilloso color de los barolos, denotaba su innegable nobleza. La encantadora nariz térrea, algo terciaria, con esa fruta profunda nos cautivó y el paso por boca sencillamente excepcional, con esa suavidad tánica que sólo pueden ofrecer estos vinos piamonteses. Un Barolo clásico y redondo, inmejorable en la mesa. Producto de una excepcional añada y con un largo recorrido en botella todavía. Fabulosa armonía con el plato de pasta y liebre
.

Cada vez que bebo un Barolo me confirmo en que son los segundos mejores vinos tintos del mundo sólo superados por los grandes de la Côte de Nuits. Y los barolos me ofrecen una regularidad mayor que la de los vinos borgoñones. ¡Que vinos más grandes, por favor! Tengo una importante debilidad por los champagnes, los grandes blancos centroeuropeos y los vinos tradicionales andaluces, pero cuando tomas un tinto como este, te reconcilias con el vino tinto y te olvidas de tus preferencias "blancas" por un rato. Lástima de precios…y eso que este en concreto tiene una RCP excepcional.

CUARTA ARMONIA

Risotto de parmigiano y funghi porcini

Antonio Caggiano Aglianico dell `Irpinia Tauri 1998
El risotto es siempre uno de nuestros platos preferidos y contamos con una cocinera –mi mujer Mercedes- que lo borda, así que en una cata dedicada a Italia no había ninguna excusa para no hacer uno. En vez de nuestro inigualable arroz bomba de Calasparra esta vez utilizamos un riso superfino Arborio y el queso para ligar, un parmigiano reggiano. Y como ingrediente principal utilizamos funghi porcini enteros y en conserva.

No es el mejor risotto que hayamos degustado, pero cumplió expectativas a pesar de todo. Quizá el queso elegido resultó demasiado protagonista y los hongos…no sé pero me gustan más las, ahora en plena temporada, diminutas y perfumadas senderuelas.

Para acompañar, un tinto del sur de Italia, de la Campania, cerca de Nápoles. La Aglianico es la variedad tinta más importante del sur de Italia. Y aunque su mayor expresión, reconocida con DOCG, es Taurasi y también adquiere una importante notoriedad con el Aglianico de Vulture en la Basilicata, existen una serie de denominaciones donde esta uva puede ser igualmente grande. Una de ellas el la IGT Aglianico dell `Irpinia. Es una uva de piel gruesa, maduración tardía, tánica, que se adapta bien a los climas cálidos.


El vino es un ejemplo de Aglianico maduro y elegante, fruto de una excelente añada y de un importante elaborador de la zona. Un vino consumido en un momento perfecto porque todavía tiene fuerza y viveza y ya comienza a mostrar unas notas ligeramente terciarias que le dan un encanto especial. Así deben ser y así deben envejecer los buenos vinos mediterráneos, con esa nobleza y esa elegancia sin perder un ápice de su carácter. No llega al nivel de su Taurasi pero se acerca mucho y además es un vino de un precio muy atractivo para su calidad. Buena elección.

Si hay algo que me gusta de los elaboradores italianos es que en general saben tratar muy bien la madera. Si utilizan variedades muy tánicas como el Nebbiolo o el Aglianico el aporte de la madera suele estar siempre muy medido utilizando grandes fudres y maderas viejas. Y eso se agradece sobremanera, cuando los vinos están jóvenes como cuando tienen ya unos años. Nuestros bodegueros y enólogos deberían fijarse un poco en estos detalles. La madera debe siempre sumar y no restar. Y el anterior Barolo y este Tauri son dos claros ejemplos de ello.

QUINTA ARMONIA

Panacota con fresas y kiwi
Tiramisú
Tarta de dulce de leche
Cannoli siciliano

Y una orgía de postres para terminar. Primero la clásica panacota, postre piamontés que consiste en una crema cocida de leche que se adornó con fresas, kiwis y sirope de fresa. Deliciosa. Posteriormente atacamos un tiramisú que quizá tenía demasiada carga de café, aunque estaba bueno.

Lo mejor junto con la panacota, sin duda la excepcional tarta de dulce de leche y los cannoli sicilianos que estaban realmente deliciosos. Crujientes por fuera y pecaminosamente cremosos por dentro elaborados con una crema de requesón. Pura lujuria convertida en postre palermitano. ¡Para pecar!

Y lo cierto es que elegir un vino de postre italiano no es ni mucho menos una tarea fácil porque la oferta existente por calidad es abrumadora. Para completar un recorrido completo de norte a sur, pensamos por terminar en Sicilia. Y allí tenemos varios ejemplos de grandes vinos de postre, entre ellos el moscato de Siracusa, reconocido como DOC.



En este caso el vino elegido fue el Pollio de la Azienda Pupillo, un vino elaborado con moscato bianco ligeramente pasificada y vendimiada tardíamente. Un vino diferente, muy licoroso, con el dulzor controlado y similar a algunas mistelas nacionales de gran calidad. De gran amplitud y presencia armonizó bien con todos los postres, algo destacable teniendo en cuenta la diferente naturaleza de cada uno de ellos.
Un excelente vino para terminar una gran jornada que no pudo celebrarse a mediodía como teníamos previsto. Casi hubo que improvisar, pero…salió bien.



Mostrar por último nuestro agradecimiento al personal de Acquafredda (La bottega de Boccondivino) por el asesoramiento para la preparación de los diferentes platos. Repetiremos.


Un saludo y hasta la próxima cata.

Eugenio Sáenz de Miera Arnau (EuSaenz)
Grupo gastronómico "Los cuatro apóstoles".