Dejado pasar un tiempo prudencial volvimos a este restaurante que, por suerte ha vuelto a sus principios.
Menú cerrado para la noche por 20€ (entrante, segundo y postre) sencillo, con buena materia prima y un buen cuidado de ésta. Destacar le Won-ton de espinacas, el carpaccio de avestruz y el solomillo con salsa de foie.
La bodega es escueta, sencilla pero no está mal y los precios adecuados. Cenamos con un Raimat espumoso muy rico.
Un placer poder volver a confiar en este restaurante.
Ambiente desenfadado de personal poco profesional pero de trato agradable. Acaban de cambiar de carta, un menú cerrado por 17€ que consta de un primero, un segundo y postre (vinos a parte). La cocina es interesante, sin demasiados matices. Mejor los primeros que los segundos. Los postres hay que mejorarlos y el foie ofrecido (9€ a parte del menú) deja mucho que desear. La carta de vinos es escueta, tal vez la mejor elección sea un Conde de Siruela o la apuesta segura del Protos. Las copas están bastante bien, lo que ha hecho que me decante por el 3 en la valoración del servicio del vino.
Se cena bien, es pequeño, poco ruidoso y la RCP es buena.
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