Hicimos una reserva en principio para cinco personas el jueves a mediodía para la noche del viernes. Sin problemas. Posteriormente, tras la llegada inesperada de unos amigos que han pasado bastante tiempo en el extranjero, llamamos poco antes de la hora acordada para preguntar si se podía ampliar la mesa a nueve comensales. Nos dicen que sí, pero, a los pocos minutos, nos devuelven la llamada para comunicarnos que no va a ser posible, que se habían equivocado. Nos comentan que pueden preparar otra mesa para los cuatro nuevos comensales justo al lado de la inicial para cinco, pero no juntarlas (son redondas). Aceptamos.
El local es muy, pero que muy bonito. Es un espacio de grandes dimensiones, totalmente diáfano, pero con zonas diferenciadas: un salón con sofás, la zona de la barra y dos salones separados por ésta. Nos ubican en uno de ellos, el más pequeño. El otro, aunque totalmente preparado para el servicio, no se usa esta noche. Vemos mesas grandes en éste, donde podrían haber alojado nuestra mesa de nueve, pero suponemos que no quieren hacer uso de este salón hoy.
La llegada de los comensales ha sido escalonada y hemos ido ocupando nuestros lugares en las mesas. Pedimos cervezas mientras esperamos y, al servírnoslas, se produce un pequeño incidente. Una de las cervezas acaba justo encima de uno de nosotros y salpica a los demás. Gran parte de la mesa queda también hecha un estropicio. La verdad es que es una cosa que nos puede pasar a todos. Nos preocupamos en no incomodar más al chico que las ha derramado, que bastante afrontado está ya. Es entonces cuando nos sugieren pasar al otro comedor y alojarnos a todos juntos en una mesa grande redonda. Aceptamos de buena gana.
Una vez todos allí hemos pedido el menú (no hay otra opción) a 20€. Cuatro de nosotros optamos por la opción maridaje (3 copas de vino - entradas, pescado y postre - por 7 € más). El resto de comensales deciden cenar con cerveza y/o agua. Hemos comido exactamente el mismo menú que el comentario que me precede. Las cinco tapas citadas, que se sacan al centro en un único pase, están ricas, destacando el gazpacho y la ensaladilla. El saquito con los embutidos lo hemos encontrado un poco reseco, que no crujiente, seco, pero de rico sabor. La escalibada con melva muy casera y el mejillón correcto sin más.
Hemos proseguido con el bacalao dourado con patatas paja. Ha gustado mucho. Para quien no lo conoce se trata de una especie de revuelto de huevo, que se presentaba con un punto excelente, y bacalao desmigado. Las patatas crujientes, ricas. Como plato de carne, nos han ofrecido manitas de cerdo. Hay personas que no han dado ni un bocado. A mí, particularmente, ni me encantan ni me disgustan las manitas. Las como, sin más. Pero me parece una propuesta un tanto arriesgada o "poco adecuada" para todos los públicos. Los postres, strudel de pera y chupito con frutos rojos y espuma de yogur, ricos ambos.
Quiero dejar bien sentado que la comida ha sido, en general, muy buena pero que ha quedado totalmente deslucida por varias causas que paso a exponer:
1. La tardanza entre plato y plato: exasperante, con tiempos de espera de más de 15 minutos. Al principio, las tapas llegaron bien de tiempo, con las bebidas ya en la mesa y las copas de los cuatro que pedimos maridaje ya servidas. Tras este pase, empezó el desastre: entre tapas y pescado unos 15'. Entre el pescado (que realmente se toma en cuatro bocados) y la carne (otros cuatro bocados) 15' más. Entre la carne y el primer postre, otros 15'. La cosa se agrava cuando comprobé que, en una de nuestras salidas a la terraza para fumar entre plato y plato, dada la tardanza del servicio, una de las camareras estaba fumando en la terraza. ¿Sería un problema en la cocina, pues?
2. El servicio contaba con nuestra comprensión al saber que se trata de alumnos de la escuela de hostelería, pero, o tropezamos con dos personas que era su primer día de clase, o realmente ésta no es su vocación: equivocaciones constantes a la hora de marcar cubiertos (jamás llevaban suficientes para todos), llegar a la mesa para servir el aceite cuando todavía no habían dispuesto los cuencos para tal efecto, fallos a la hora de “cantar los platos”, no acertar ninguna vez a la hora del cambio de copas delante de las cuatro personas que hacíamos el maridaje (siempre se encargaba la misma chica), tener que retirar los cubiertos para postre una vez marcados pues no se había pasado la paleta de retirar migas (que a mí personalmente me da igual si se pasa o no se pasa)...
3. El maridaje nos pareció muy pobre: un blanco para las 5 tapas, un rosado para el bacalao y un tinto para las manitas. ¿Qué vinos eran? No lo puedo decir. Nadie nos enseñó la botella ni los "cantó". ¿Qué debería haber preguntado? Sí, puede ser. Pero creo que con la opción maridaje se sobreentiende que los vinos se enseñan a mesa, ¿o no? Nos pareció escasa la cantidad de vino servido (apenas dos dedos) y el tinto salió a una temperatura excesivamente fría, de la nevera, vamos.
4. La actitud del personal más experimentado. Cierto es que fue un buen detalle cambiarnos al final a una mesa donde pudiésemos estar todos juntos, propiciado, en cierta manera, por el incidente de la cerveza. También se agradece el gesto de cobrar un menú menos. Suponemos que por culpa de o gracias al archicitado incidente de la caña. Digo suponemos y digo bien pues todavía no sabemos si fue un detalle de la casa o una simple equivocación, cosa que no me extrañaría visto como andaba de despistado el servicio esa noche. Pero como personas experimentadas que son, como responsables de mantener un nivel óptimo de atención creo que, cuando ven que el servicio empieza a torcerse, deben tomar las riendas y dirigirlo con sabiduría y gracia.
La verdad que la RCP me parece extraordinaria y la comida, como ya he dicho, bastante rica. Pero todo ese mérito puede quedar deslucido cuando se tardan unas tres horas en tomar 4 pases (entradas, principal de pescado, principal de carne y postre). Léase esta valoración como crítica constructiva, o al menos así me gustaría que se tomase, pues, quienes hayan leído otros post míos en este mismo foro pueden confirmar que no me considero una persona exigente y que, de aquellos restaurantes que no me han gustado nada, siempre he preferido no "colgar" valoración. Si lo hago de éste, es porque realmente hubo cosas que me gustaron mucho. Con las que no, quiero pensar que se trató de una noche desafortunada y que pueden arreglarse fácilmente.
Es que a lo de las notas le estoy dando muchas vueltas:
La comida buena (7): así fue y no hay porqué rebajarlo; la RCP es muy buena (8,5) porqué se trata de un menú con bastantes elaboraciones, ricas y a buen precio (más aun si vas entre semana); El servicio del vino en nuestro caso fue malo, pero intuyo que, estando tras este negocio quien está, no serra siempre así, por lo que no quiero "suspenderlo". Además, ni vi la carta; Y el entorno lo califico como bueno (7) porqué el local, las mesas, la vajilla... todo es precioso. Se merecía un muy bueno, pero lo he bajado por el servicio.
Además de todo ello, insistó en que aquí no se pretende "sangrar" a nadie. Simplemete expongo lo que me pasó y con la esperanza que fuese un mal día o que les sea de ayuda en la mejora contínua.
Ahora me cuadra más.
Posiblemente sí. Tal vez todo se torció al presentarnos más gente de la que en principio íbamos a ir, pero tampoco es de recibo. Pero para nada "le he hecho la cruz" al sitio. Volveré, aunque antes me quedan un montón de sitios en Valencia a los que me apetece ir por primera vez. No doy abastopara repetir.
tu vas asubir y yo voy a bajar;me toca ATICCOOK pero lo que me fastidia son los tramites que hay que hacer para poder ir.saludos.
Una verdadera pena. El tema de la puntuación la veo correcta, lo relatado sirve para que la persona de turno del restaurante tome buena nota, porque no es de recibo tal cúmulo de desgracias.
Has sido benévolo, otros quizás hubiéramos montado en cólera y le hubiéramos hecho la cruz para siempre.
Saludos y mejor suerte a la próxima.
Estoy contigo que los chic@s del servicio le ponen muchas ganas y educación pero están muy, muy verdes. Mi críticas en este sentido van más por el jefe de sala (supongo que también en prácticas) pero que va aún más despistado.
Me llama la atención el tema de la tardanza entre platos porque no suele ser habitual. Bien es verdad que siempre he ido entre semana y a medio día. Los menús son similares así que no creo que el problema esté en cocina. Quizás en el número de comensales.
Tema de vinos. Se nota que no es su guerra y es una lástima porque darían un salto de calidad. Cierto es que el maridaje es barato, pero vinos a menos de 10 € la botella (menos de 1.5€ la copa, tienes mejores vinos de lo que te ofrecen, salvo alguna excepción como el blanco de sauvignon blanc Embrumas.
No sé si es que fuerzan hacia el maridaje de cervezas, que sí es su guerra.
También me parece un muy buen sitio en RPC.
Vaya Toni!! Demasiados incidentes, no??
Menos mal que por lo menos os cambiaron de mesa y pudisteis estar todos juntos.
Espero que se tomen el comentario como algo constructivo, pues somos muchos los foreros que estamos queriendo visitar este local.
Besos!
Tampoco éramos tantos comensales en sala: entre 20 y 30, calculo yo. También he pensado lo de que posiblemente el problema estuviese en cocina, pues los camareros se les veía tranquilos, parados, esperando a que saliesen los platos...
Id, por favor. Ya digo que la comida fue buena y la RCP muy buena. Lo de los errores vamos a suponer que fue un mal día. Lo malo es que yo fui quien invité al resto de comensales a venir y probar este sitio y, al final de la velada, las caras eran más bien largas, jeje
Pero me resarcí al día siguiente en Madrid. Y a lo grande!!!
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