Restaurante especializado en eventos con una inmensa terraza acristalada (algo fría en noche de octubre) para poder comer-cenar informalmente con posibilidad ver en pantalla gigante algún partido de futbol, o desde el lado contrario, sólo enterarte de los goles.
Perspectivas no muy buenas pero que fueron superadas por un muy buen producto y por un muy buen trabajo en la cocina, especialmente en los pescados.
Carta de vinos muy clásica y sin nada que llame la atención, precios correctos, y servicio de sala de los de siempre. Es decir, restaurante clásico, incluida decoración.
Para compartir “berberechos al vapor”, ración muy generosa para un buen producto, cocinado correctamente. No estuvo mal.
La sorpresa fueron los principales, un espectacular por presentación “rape al horno” (en cazuela de barro, sobre patatas panaderas y con toda la espina incluida). Realmente muy bueno. No menos bueno un “lenguado a la sal”, perfectamente elaborado y de sabor, se acompañaba por cachelo. Sinceramente dos muy buenas sorpresas gracias a un gran producto y trabajo.
Del resto de la carta muchas referencias a fritos, que no fueron mal recibidos por las mesas contiguas.