que se cuece por Santoña. Con la llegada de unos amigos de mis padres deciden estos ultimos que les lleve a probar El Baruco, en Anero. Cerrado por vacaciones... una pena.
Pensamos y como teniamos buenas referencias de este restaurante y a mi madre y amigos les hacia ilusion pasear por Santoña para recordar etapas pasadas pues llamo y reservo para las 22:00. Llegamos, aparcamos (tarea muuuuy complicada en Santoña) y nos dirigimos a la plaza del pescado para tomar algo en un bar recientemente abierto y agradable, todo haya que decirlo.
Al lio, llegamos al restaurante en cuestion y decidimos pasar. Primera cosa que me llama la atencion, las sillas. De plastico, comodas si pero aspecto mas que mejorable por mi parte. Nos muestran la carta, escueta sinonimo que lo que pone en ella sera fresco, aun mas escueta la de vinos (no bebi apenas nada porque aborrezco el vino tinto, si mal no recuerdo Luis Cañas fue el elegido).
Escogimos para cinco comensales:
- Anchoas, estaban buenas todo haya que decirlo. No las pondre en el podium porque no se le acerca, pero la racion fue generosa.
- Pulpo a la brasa. Somos cinco y aparecen cuatro patas... ya empieza la disputa, trocear y repartir. Opino que ya que hay cinco, pones cinco y cobras un poco mas.
- Raviolis rellenos de foie y mollejas. Las mollejas estaban buenas, los raviolis sin mas.
De segundo:
- Mi madre y yo compartimos un arroz meloso con cocochas y almejas. Lo de meloso lo dejamos a parte porque era un arroz con cocochas y almejas, el queso se les olvido ponerlo. Estaba bien de sabor.
- Dos solomillos con foie, no pregunte pero por la pinta no tenian que estar malos.
- Bacalao; como a mi me no me gusta tampoco me preocupe demasiado.
De postres se comieron dos torrijas y una tarta de manzana. Aquellos que comieron dijeron que estaba muy bueno.
¿Opinion personal? Sinceramente sera muy dificil que vuelva a comer a este restaurante, solo por dos aspectos:
- ¿pescado salvaje? Si, pero solo a las mañanas. Aqui fue donde a mi me descuadro ya toda la cena.
- Servicio lento y muy pausado. No exagero si estuvimos con los platos de postre vacios unos 25 minutos encima de la mesa. El comedor estaba lleno, pero es que parecian poner mucho enfasis en contentar a los clientes habituales mas que a los foraneos.
Si me preguntais por la vajilla, cubirteria y cristaleria os dire que correcto.
Servicio de vino se limita a abrir la botella y dejarla en la mesa. Otra cosa que me parecio un crimen fue a la apertura de la segunda botella. Abrirla y ponerla el corcho como si en una tasca de 5€ (que me encantan) estuviesemos.
Lo dicho, no vas a salir mal comido pero yo me fui bastante desanjelado. Sera que mi reciente visita a Madrid ha dejado el liston muy alto y aun debo llegar a pisar los pies en la tierra... De momento el dia 19 me toca volver al Kate.