En una palabra: Pésimo

Ayer organizamos una cena familiar con 9 adultos y 5 niños.
Pedimos 2 Capeas para 4 para los adultos (a 13,90€/comensal), y unas bravas, calamares y sartén de huevos rotos para los niños.
Enumero la sucesión de desastres con los que nos encontramos:
El local olía a alcantarilla. Bastante desagradable.
La susodicha Capea no incluye ni bebida, ni postre, ni café.
Los vinos, 6 o 7 referencias, ninguna de la Comunidad Valenciana. No necesariamente pido vinos de la tierra, pero me resulta lamentable que no incluyan ninguno en la carta. Respuesta del camarero: somos una franquicia. los suministra el franquiciador. Nuestra respuesta: pues sírvanos cerveza.
La comida la suministra congelada el franquiciador y los camareros no saben/no contestan ante cualquier pregunta sobre sus ingredientes (un niño era intolerante a la lactosa y nunca supimos qué platos la contenían)
Absolutamente todos los fritos fueron cocinados con el mismo aceite, con un sabor rancio muy desagradable. Asqueroso.
Las raciones muy justitas para tratarse de 4 comensales. Algunas patatas bravas frías por dentro. Los chopitos, difíciles de encontrar entre tanto rebozado grasiento.
Las ensaladas: mi hija de 3 años las sabe hacer más completas y con más gracia.
En definitiva, un absoluto desastre de principio a fin.

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