Restaurante Abarka Jatetxea en Hondarribia/ Fuenterrabía

Restaurante Abarka Jatetxea

Datos de Abarka Jatetxea
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.5 10
Entorno:
8.5 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Guipúzcoa/Gipuzkoa
Localidad: Hondarribia/ Fuenterrabía
Dirección: Baserritar Etorbidea, 36
Código postal: 20280
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


1 Opiniones de Abarka Jatetxea

Restaurante con medio siglo de historia situado en la zona residencial de Sokoa, dentro del barrio hondarribiarra de Akartegi. Enclavado en la llamada "Campiña", a medio camino entre el casco histórico y la playa, se trata de un caserón de influencia vascofrancesa en el que se elabora una cuidada cocina tradicional con producto de primera. Durante 30 años ha estado regentado por el carismático Luis Mari Bujanda, quien ya nos atendió en nuestra anterior visita en 2014. El año pasado tomó el relevo en la gerencia Natxo Gracia, quien fuera jefe de cocina durante el anterior periodo, y a tenor del exquisito trato que nos han dispensado él y su equipo podemos confirmar que siguen en forma.

Mi mujer tenía ganas de comer un arroz con bogavante y aprovechamos la casualidad de que el Abarka tenía esta afamada especialidad del restaurante en oferta como parte de un menú cerrado (35€/pax). Como los vinos incluídos en este tipo de menús desmerecen la calidad de su cocina, preguntamos si podríamos llevar nuestra botella (Leirana Mª Luisa Lázaro 2005), a lo que amablemente accedieron.

Llegamos al restaurante y amablemente nos acomodan en la sala aneja al comedor principal, reservada para días festivos y verano (se trata de una terraza acristalada y climatizada). Sala espaciosa y especialmente acogedora con vistas al jardín, y ambos comedores llenos, algo lógico al ser la Inmaculada. Nada más llegar, cálida acogida por parte de una de las camareras y de Natxo, quien se interesó por el vino que llevamos para la comida: un albariño con 8 años de crianza en Inox y 1 de crianza en barrica que salió al mercado en el 2014 y adquirimos en el 2015. Tras 2 años y medio de reposo en la vinoteca le había llegado la hora. Tras la explicación, nos sacó una cubitera y unas enormes y excelentes copas Zwiesel, uno de esos detalles que justifican volver. Otro de esos detalles para enmarcar fue el siguiente: ante mi alergia a los mejillones (el entrante) le pregunté a la camarera si podrían cambiármelos por otra cosa, comentándole que al ser un menú cerrado comprendería un no por respuesta. Pues bien, apareció Natxo y me propuso cambiarlos por media ración de croquetas. Naturalidad y cintura, ¡bravo!

Con un inmejorable sabor de boca dimos comienzo al menú, que consistió en lo siguiente:

- Cazuelita de mejillones de roca salteados al ajillo: Mi mujer comentó que la media ración estaba sabrosa y los mejillones muy frescos. Mis croquetas consistieron en 4 hermosas bolas con un rebozado crujiente y una finísima bechamel, especialmente las de jamón que estaban supercremosas.

- Hojaldre relleno de setas, puerros y gambas: Hojaldre crujiente relleno de las verduras y las gambas en su punto, todo ello napado por una ligera salsa de nata. Ejecución perfecta y de nuevo mucho sabor.

- Arroz meloso con bogavante y fumé de nécoras: Impresionante ración (como para 3 pax) presentada en una cazuela rectangular de barro con un bogavante despiezado y el arroz en su punto. Plato de merecida fama por sabor y tamaño.

- Torrija casera caramelizada con helado de praliné de avellana: De nuevo, enorme torrija elaborada con sobaos de mantequilla, pura gula. Personalmente me sobraba el caramelizado (no me gusta su excesivo dulzor). Delicioso helado de avellana para refrescar.

Botella de Agua de Mondariz y ricas chapatas de pan con reposición. Para rematar, café y chupito de mi mujer que además no nos cobraron. Mantelería y vajilla de nivel. El servicio en todo momento preguntando qué tal iba la comida (incluído Natxo que salió un par de veces) y la camarera simpatiquísima, con cercanía, simpatía y profesionalidad. De 10.

El Leirana estuvo apoteósico de principio a fin. Mineral, fragante, salino... el mejor albariño que hayamos probado y probablemente el blanco estatal no viejuno más impresionante que habremos disfrutado. Como agradecimiento al servicio perfecto que disfrutamos, dejamos la botella con una copa para que Natxo la pudiese disfrutar tras el servicio.

En resumen, una comida perfecta de principio a fin. Poseen además de la carta un menú tradición por 27€ (sin bebidas) que merece muchísimo la pena. Sin duda, volveremos y lo recomendamos fervientemente. Enhorabuena a todo el equipo.

  • Leirana Mª Luisa Lázaro 2005

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar