Restaurante Filandon: Buen gusto


El mar de vehículos que acampan en la carretera del Pardo y en el inmenso parking del FILANDON (al fondo hay sitio) es un síntoma claro de que las cosas bien hechas suelen ser sinónimo de éxito, el boca a boca que recorre todo Madrid desde el último año respecto a este restaurante también ayuda.

El edificio y entorno es un trabajo de buen gusto espectacular, sin palabras.

El servicio es muy numeroso lo que suple cierta despreocupación por el cliente, pero en cualquier caso cumple a la perfección para satisfacción de una clientela de altos vuelos, hay que decir que el restaurante estáa totalmente lleno en una noche fría y desangelada de sábado (desconozco ni me imagino el numero de servicios que se sirvieron).

La carta está enfocada a la parrilla (tanto de pescados como de carnes), con producto de altísima calidad sin recurrir para bien o para mal a elaboraciones complejas.

El lenguado para compartir con ajada y salsa de limón fue sobresaliente, en cambio la merluza rebozada no dice nada de nada, está claro que hay que recurrir a la parrilla si o si.

Como entrantes:

Fantásticas croquetas de carabineros, muy superiores a las de jamón (también buenas), las dos muy cremosas, pero las primeras con un sabor a carabinero perfecto. Excelentes.

El pulpo a la brasa, sin ser perfecto, acompaña a la perfección.
Como postres: muy buena tarta de queso y un correcto coulant de chocolate.

La carta de vinos es algo desordenada pero ajustada de precio. Nos decantamos por CARABAL 2009 (18 €).

El servicio de pan es muy interesante, en especial el pan de cristal, muy bueno.

El edificio debe ser recorrido con tranquilidad para admirar todos y cada uno de los detalles, a cada paso se descubren nuevas instancias, es increíble que de esta inmensidad salgan platos decentes…, pero así es (sin mucha complejidad por supuesto).

Muy recomendable.

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