Restaurante El Diván de los Sentidos en Cornellà de Llobregat
  

Restaurante El Diván de los Sentidos

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Datos de El Diván de los Sentidos
Precio Medio:
34 €
Valoración Media:
5.0 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
3.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: No
Precio desde 34,40 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: De lunes a viernes por la noche y fines de semana. Abierto: lunes a viernes a mediodía

Teléfono


1 Opiniones de El Diván de los Sentidos

Almuerzo familiar del día de la Madre en este pequeño local escondido en un callejón de Cornellà. A la entrada hay un expositor con productos de comercio justo, una pequeña barra y tres mesas. A través de un pasillo se llega al comedor interior, con una decena de mesas más. Decoración sencilla y anticuada. Ambiente entre familiar y alternativo. Mesas de tamaño justo y bastante juntas, con manteles tipo camino de mesa y servilletas tipo canguro. Menaje sencillo. Copas de vino sencillas y serigrafiadas con el nombre del local. Servicio amable pero muy lento. Aunque en la página web aparecen varios menús, en el restaurante sólo nos ofrecieron dos: el del domingo a mediodía (21,-€) y el vegetariano "KarNoYà" (15,-€). En ambos casos sin incluir la bebida. También aparecía escrita en una pizarra la posibilidad de pedir un plato en honor a Manuel Vázquez Montalbán. Como ocurre con otros varios menús, era por encargo. Carta de vinos consistente en un mazo de naipes, donde cada carta tenía un vino en su haz, y una lupa. Bastante variedad para el tipo de local, referencias curiosas (como el espumoso de Barbadillo) y precios por debajo de x2. Hay que ir con cuidado porque hay dos precios: el del restaurante y de llevar a casa, que está indicado con letra pequeña, de ahí la necesidad de una lupa. Servicio consistente en descorche, prueba y primer llenado.

De entrada, unos aperitivos (sin cargo) a base de unas aceitunas sevillanas corrientes y un par de filetes de boquerón en vinagre muy ricos. Bollitos de pan bastante buenos y una reposición sin cargo.

El menú de mediodía (no tengo muy claro si era el del domingo, el del día de la Madre u otro distinto) consistía en cuatro primeros, cuatro segundos y cuatro postres, con dos opciones:
- Elegir 3 primeros para compartir, un segundo y un postre. Mínimo dos personas.
- Elegir un primero, un segundo y un postre.

Mi hija y yo optamos por la primera opción. Compartimos unos mejillones al vapor buenos, una titaina con bonito bastante buena y una ensalada más que correcta en la que no encontré el sentido a las fresas. Como plato principal, un secreto ibérico chicloso cortado a tiras con una guarnición gomosa, aunque sabrosa, de alcachofas y, ¡sorpresa!, unos trozos de fresa. Postre a base de varios chocolates y café... que no constaba en ningún sitio a pesar del rimbombante nombre del postre (que no recuerdo precisamente por su longitud). También es cierto que yo no dije nada cuando reservé. Me salvé por los pelos.

Mi hijo tomó el menú infantil (12,-€), consistente en macarrones con la salsa de tomate encima, cual menú poligonero, pollo a la plancha y helado. No se quejó y se lo comió todo, que ya es mucho.

Bebimos una botella de Furvus 2010 (23,-€), un agua de 1,5 l., un refresco (no sé cuál costó 1,60€ y cuál, 1,80€) y un cortado (1,30€).

Presentaciones muy irregulares, tirando para caseras, y cantidades correctas. Apenas vi el Slow Food ni el Km. 0 en mi comida. Con el local a tope, el único camarero no daba abasto. Agradecerles que aceptasen nuestro retraso, avisado previamente por teléfono, sin ningún problema. No nos sentó bien que sirviesen primero a una mesa que llegó después que nosotros. Para la próxima visita, si nos decidimos a repetir, telefonearé primero para que me digan qué menús servirán el día en cuestión, porque su página web no me resulta fiable. El precio corresponde a lo que tomé yo.

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