Siguiendo los siempre sabios consejos de Red 19 (y a fe mía que volvieron a serlo) nos encaminamos un domingo a este restaurante sito en Campanar, cerca del Hospital 9 de Octubre, a ver qué encontrábamos allí.
Un local complicado de definir. Casi más podríamos describirlo como cafetería tipo lounge de diseño que sala de restaurante.
En cualquier caso, una atmósfera limpia, un ambiente acogedor. Luz, tanto interior y exterior, muy bien graduada considerando que son todo ventanales. Mobiliario moderno, funcional, cómodo.
En la decoración predomina el blanco contrastando con gris y malva. La música de fondo, más alta de lo habitual, acentúa esa sensación de lounge.
Domingo mediodía y llenazo: esto promete.
Cocina mediterránea, de mercado, con veleidades de autor, pero sin sacar los pies del tiesto. Saben donde pisan. Y pisan fuerte.
Era domingo y no había carta, trabajaban con dos menús, elegimos el largo (25€ iva incluido, bebidas no) que consistió en lo siguiente:
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Snacks de bienvenida
• Capuchino chips ajoy
• Crema de gorgonzola con miel y pistacho
Entrantes
• Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos
• Trinchat de patata, coliflor, setas de temporada y velo ibérico
• Callos marineros de bacalao
Principal
• Arroz meloso de rape y boletus
Postre
• Helado de chocolate y pan de especias
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La sensación que te queda es satisfactoria. Todos los platos están buenos, algunos muy buenos.
Destacaré ese entrante de Yema de huevo, berenjena, mojama y encurtidos, una creación de altura (no me extraña que lo mantengan en carta desde hace mucho y no lo piensen quitar). De altura por su presentación, por su combinación y por la frescura de su resultado.
Y destacaré también los Callos marineros de bacalao, de nuevo con notable presentación (un pucherito que te destapan y del que emerge un humo blanco delicioso, tras el cual te topas con un color verde muy vivo), y por su sabor, tratándose realmente de un plato de cuchara, un cocido de garbanzos con callos de bacalao, guisantes frescos y un punto picante que ensalzaba y amalgamaba todos los elementos.
Como único pero, y más bien a modo de reflexión, lo que parecía iba a ser una bomba, el Trinchat de patata, coliflor, setas de temporada y velo ibérico, quedó desactivada por la mala pareja de baile que hicieron las setas de temporada seleccionadas: la trufa negra y la trompeta amarilla. Hay sabores que en lugar de realzarse se anulan, y este fue un ejemplo. Demasiada potencia ambos. Una cucharada en la que participaran la trufa y la trompeta no te decía nada, era plano, pero ¡ay amigo! si degustabas el trinchat bien con la trompeta sola, bien con la trufa sola, era una delicia.
Carta de vinos llamativa, con muchas cositas donde elegir. Nos decantamos por un champagne para acompañar los aperitivos y casi toda la comida, un José Michel Brut Tradition. El arroz lo acabamos con un godello, un Ollo de galo. Y coronamos el postre con dos dulces que compartimos: uno blanco, Blanc de Neu y uno tinto, Tintoralba dulce. Muy bien aconsejados y tratados, con la temperatura excelente.
El servicio profesional, “preocupado” e implicado.
Para repetir, sin duda alguna, y seguirles: son muy jóvenes y tienen maneras de “grande”. Un pronóstico (y un deseo): llegarán lejos, más rápido que deprisa.
Enhorabuena por el comentario Aurelio. La semana que viene iba a buscar un hueco para ir a comer a Ciro, pero vistos los últimos comentarios sobre Mulandhara como que me surgen ciertas dudas...
Solo disponemos del viernes a mediodía. Puedo reservar a las 13 h en uno y a las 15 h en el otro. Yo me veo capaz pero tengo serias dudas en lograrlo porque antes sería víctima de un asesinato por parte de Mara. Hay que ver, si es que estas mujeres comen como un pajarito ;-)
Los dos merecen una visita.
Eso parece tocayo, la cuestión era cual visitar primero, aunque como bien sabes el orden de los factores....
UFFF. Son diferentes. No sabría decirte a cual ir primero. Pero los dos te gustaran. Eso seguro (vamos, creo yo)
Es verdad, el tio sabe mucho, mucho
Sabe, sabe... y "comunica"
Gracias Gabriel pero no más que cualquiera de los comentaristas.
Un abrazo.
¿Qué tal estaba ese arroz meloso? A mí es que los risottos me pierden y los boletus más ...
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