Restaurante Indochine Ly Leap: Cocina asiática en un entorno espectacular


La primera vez que se accede a este restaurante uno se da cuenta de que no es un restaurante oriental típico. La decoración de la amplia entrada, cuidada al máximo, combina esculturas en piedra y madera del sudeste asiático con una luz tenue. Tras pasar al lado de las cristaleras por las que se puede ver la cocina, se accede al comedor propiamente dicho; un espacio amplio, lleno de vegetación natural de orquídeas y plantas acuáticasen el que las mesas se situan a "ras de agua" -con un espacio por debajo para colocar las piernas como si estuviesemos sentados en una mesa normal- y rodeadas de canales de agua con peces nadando a nuestro alrededor.

Mesas de madera -sin mantelería-, buena cubertería y copas Schott-Zwiesel.
Servicio joven, de origen oriental, bastante profesional aunque no hablan catalan y bastante distante. La cocina que se ofrece es una fusión de diversas cocinas del sudeste asiático (Camboya, Thailandia, Vietnam) aprendidas todas ellas durante años por el propietario y chef, Ly leap.

Disponen de diversos menus degustación, elegimos el intermedio de 9 platos+dos postres (al final, desconocemos la razón, nos sirvieron 10 platos + los postres) a 45€/persona, bebida a parte. Carta de Vinos bastante correcta, extensa sobretodo en la sección de blancos y con algunas referncias extranjeras. No hay sumiller aunque si ciertas recomendaciones que maridan con este tipo de cocina en la que predominan las especies y los toques cítricos y frutales. Elegimos un José Pariente Verdejo D.O. Rueda, 18€.

Platos a destacar:
- Saquito de pasta filo relleno de pollo y verduras y salsa de mango. Muy sabroso, pasta super crujiente y buen contrapunto ácido del mango.
- Langostinos picantes aromatizados a la hoja de limón. Muy frescos y en su punto justo de cocción.
- Mini Lasaña de arroz. Buena.
- Carne de ternera a la pimienta. Muy melosa
- Los dos postres, flan de coco (doble textura de pulpa y agua de coco) y arroz negro a la leche de coco, muy ricos ambos aunque la repetición del coco les resta protagonismo.

Algunos platos y aspectos mejorables:

- Algunos platos pecan de demasiada simplicidad en comparación con la cuidada elaboración de otros: El surtido de setas o una especie de lasaña de pollo a la plancha con lechuga, muy sosa y sin gracia.
- El servicio correcto, aunque con el local lleno se ve desbordado: El timing para los 9 primeros platos del menú fue muy correcto, pero cuando pensabamos que ya era el turno de los postres y tras esperar casi 15 minutos, nos llego un último plato de carne que no recuerdo, pero que rompió un poco el ritmo de la comida. Para los dos postres y la cuenta tuvimos que esperar casi otros 30 minutos.

En resumen, cocina asiática bien elaborada, ingredientes de calidad y presentación original. Servicio atento y decoración espectacular, aunque algunos aspectos del servicio se pueden mejorar. Recomendable ir a cenar, la iluminación artificial le da mucho más encanto al lugar.

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