El local es pequeñito y con decoración sencilla pero actual y agradable. La carta tiene una gran variedad de platos originales y elaborados (que se pueden pedir por medias raciones), pero que en algunas ocasiones les falta un toque de gracia, por lo que sigo prefieriendo a su hermano mayor (Europa). Lo que más me gustó el tartar de solomillo. El ambiente, de pijillos treintañeros...
Eso sí, la carta de vinos me pareció muy buena, variada y cómoda y el servicio del vino es excelente!! Asique como lo que se valora aquí es esto, le doy un cinco.
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