El sábado pasado nos dirigimos a la calle Salamanca para comer en esta taberna alentados por las buenas críticas que habíamos leído en varios foros.
Nos recibió Juan Carlos, atento y amable durante todo el servicio, nos acomodó en una mesa junto al gran ventanal que da una luminosidad a la sala muy agradable.
Para empezar unas croquetas de mejillones y otras de boletus, buenísimas, tanto de textura como de sabor contundente y reconocible.
Seguimos con un pulpo con patatas que nos trasladó por un momento a tierras gallegas, dónde tan bien trabajan este plato, muy bueno. Después nos deleitaron con una carrillera con puré de patata que estaba en su punto, tierna y sabrosa. Para terminar un variado de quesos del país, Juan Carlos nos expicó todas las clases que degustamos, siempre profesional y atento. Tomamos dos postres, como deferencia de la casa nos dieron a probar un arroz con leche casero que nos entusiasmó, con copita de vino dulce que nos aconsejó con acierto Juan Carlos nuevamente. Para finalizar café y dos Gin Tonic de Seagrams, perfectos!
Todo ello arropado con dos cervezas, dos copas de Godello y una botella de un vino de Requena que nos sorprendió gratamente. Total 40 euros por persona.
La verdad es que es un local digno de visitar, tanto por la calidad de la cocina llevada íntegramente por Taty, como por la profesionalidad y el buen hacer de su marido Juan Carlos al frente de la sala. Volveremos seguro.
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