Restaurante El Cangrejo Loco El Cangrejo Loco

Restaurante El Cangrejo Loco

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Datos de El Cangrejo Loco
Precio Medio:
37 €
Valoración Media:
6.5 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
7.0 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 37,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)


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Descripción

El restaurante El Cangrejo Loco está en un sitio privilegiado junto al mar en el Puerto Olímpico. Es un restaurante selecto y elegante con un objetivo muy claro: garantizar la mejor calidad en todos sus platos con un servicio exquisito.

De la cocina salen platos con una presentación mimada al detalle, los pescados y mariscos más frescos, directamente del mar al plato, elaborados con ingredientes de primera calidad por manos expertas, igual que sus paellas y carnes.

El Cangrejo Loco es el sitio ideal para cualquier tipo de celebración, ya que cuenta con 4 salones privados, además de sus múltiples terrazas que gozan de unas espectaculares vistas al mar y al puerto, algunas cubiertas y climatizadas para la temporada de invierno.

Mención especial merece su excelente bodega climatizada donde se encuentran más de 500 referencias de vinos españoles y extranjeros, cavas y champagne.

1 Opiniones de El Cangrejo Loco

Aterrizados en Barcelona vía Venecia, aprovechamos para quedarnos un día en Barcelona antes de volver a Zaragoza. Y, para hacer buena la estancia, optamos por acudir -previo paso obligado por la Botifarreria de Santa María y, ya que estamos, por Vila- a uno de los restaurantes a los que solemos ir normalmente a comer en Barcelona, efectuando el también habitual paseo por la Barceloneta: el Cangrejo Loco, el cual, por si a alguien le convence el sitio tras el presente comentario, tiene una página web magnífica, y en 8 idiomas!! (http://www.elcangrejoloco.com/es). Ya sé que no nos hace falta tirar de japonés para comer allí, pero es un aspecto que, entiendo, debe destacarse.

El entorno es de por sí bien conocido y no me extenderé en mayor detalle. Situado al final de la hilera de restaurantes que se ubican en el Puerto Olímpico, el mismo goza, en cuanto a su entorno exterior, de unas magníficas vistas al propio Puerto y también al mar. Digo esto porque el establecimiento comentado tiene tres alturas diferentes que te ofrecen, a su vez, diferentes vistas. Junto a ello, dispone de una magnífica terraza en la que, si hace buen tiempo, es un placer comer y en todo se encuentra magníficamente bien acondicionado: bonitas pérgolas, pequeños arbolitos, jardineras, suelo de laminas de madera, buenas mesas -de buen tamaño y con excelente separación entre ellas- , sillas cómodas de forja, calefactores por si aprieta un poco el frío.... Un buen sitio para los amantes de las terrazas.

En cuanto al entorno interior, advertiré, en primer lugar, que describo la planta calle o planta inferior de las tres (que es donde normalmente comemos) -siendo las otras dos plantas un poco más “impersonales-. Predominan los colores claros -vainillas y blancos-, buenos ventanales que dejan entrar el sol, aspecto general de gran pulcritud y limpieza. Lámparas muy estilosas. En dicha planta se ubica una especie de barra muy cuidada. Capacidad para unas 50 pax (las otras plantas son de mayor capacidad), con mesas y sillas que reúnen también las cualidades antes mencionadas. El espacio es algo más ajustado que en el exterior, pero no existe ningún tipo de agobio

Al buen nivel del establecimiento se une la presentación de las mesas, con manteles de hilo blancos y una cubertería aceptable. La vajilla está conformado, en lo esencial, por blancos de buen tamaño y de diversas formas. Quizá el punto más flojo es el relativo a las copas, siendo las mismas bastante simplonas, si bien quiero imaginar -sólo eso- que si te pides un vino de cierta entidad la cosa cambiará.

Servicio y servicio del vino: El servicio en general es muy atento. Rapidez y amabilidad, aunque esté lleno -no hay esperas desagradables e innecesarias-. Los camareros van bien ataviados y conocen su profesión. El trato es amable, sin llegar a la cercanía. Muy correcto. En cuanto al servicio del vino, disponen de un buen número de referencias (ignoro si llegaran a las 500 señaladas, pero es muy posible)-, no existiendo problemas para elegir, si bien debo reconocer que nunca he entrado en complicaciones en este punto, al ir siempre con el objetivo de una comida ligera. El vino elegido creo recordar que fue un viña esmeralda, servido en una bonita cubitera a correcta temperatura, sirviéndonoslo nosotros mismos.

Comida: El sitio comentado dispone de una carta variada, pero antes de entrar en ellas, comentaré que el mismo dispone de un menú denominado -éstas son las cosas que más me gustan- MY WAY -si señor, ese Sinatra!!!- muy bien de precio (25,50 euros) y en el que te incluyen un entrante frio (entre 5 posibilidades, p.e., aspic de pulpo, carpaccio de bacalao o ensalada de cogollos de Tudela), uno caliente (mejillones a la marinera, croquetas de marisco, etc) un segundo a elegir entre 4 pescados, 4 carnes o una paella y un postre. El vino va aparte, pero es una buena opción.

En cuanto a la carta, como digo tienen gran variedad: raciones “pica, pica”, entrantes fríos, entrantes calientes, mariscadas, casi todo tipo de pescados -lógico- en diversas preparaciones, varios tipos de carnes, arroces y paellas de todo tipo. Junto a ello, un apartados de posibles guarniciones extra. Y un buen surtido de postres. A todo ello debe añadirse que la carta ofrece la posibilidad de pedir, en un buen número de platos, media ración, lo que siempre es de agradecer.

Por lo que respecta a esta ocasión, nos decantamos por ½ ración de croquetas de marisco (4) -buenas y bien fritas- y una ensalada crujiente de vieiras, setas y cebollitas, muy sabrosa (cuatro vieiras de buen tamaño y muy presentadas con una vinagreta de castañas). Junto a ello, y ya como segundo, nos decantamos por compartir una zarzuela de pescado y marisco compuesta por tres buenas rodajas de merluza, 2 cigalas de muy buen tamaño, ½ docena de anillas de clamar y algunas almejas de acompañamiento, todo ello sobre el fondo habitual de una salsa marinera bien ligada, con ese punto de contundencia que es exigido en este plato. Presentado a la vista una vez hecha, el camarero presenta la comanda en sendos platos individuales. Todo ello se acompaño -cómo no- de un muy buen pan tumaca.

Por último, y aunque ya satisfechos, no pudimos dejar de probar, también compartido por los dos, una crema catalana. Casera, como debe ser. Quizá no haya sido la mejor que he probado, pero de buen sabor, ligera y con la crema pastelera bien ligada.

Todo ello nos dejó una cuenta aproximada de 70/75 euros y una RCP más que correcta.

A fuer de ser sincero, lo que más me ha extrañado es que, siendo el Puerto Olímpico y sus aledaños un lugar de cierta concentración de restaurantes, el aquí comentando no contase ya con alguna opinión, si bien -lejos de cualquier reproche- soy consciente de que la oferta en Barcelona es más que importante. Sirva pues esta humilde contribución para aconsejaros que, si os dejáis caer por el Puerto, visitéis el lugar en cuestión. Creo que saldréis satisfechos.

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