Agradable sorpresa la de este local de Viver que por fuera no invita demasiado a entrar pero que esconde un atractivo e intersante restaurante.
En la carta disponen de unas cuantas entradas a modo de aperitivo (uno o dos bocados), además de tapas para compartir, algunos arroces y platos principales.
Pedimos unos crujientes de pechuga de pollo (1,50€); unas tostas de sobrasada (2€); unas manitas de cerdo deshuesadas envueltas en bacon y con unas salsa de las propias manitas (2€) además de un foie casero con pistachos (7,5€).
De plato principal optamos por un curioso y recomendable arroz rojo (a 6€ la ración), que resulta ser un arroz de cangrejos y con un colorante natural que le da ese color rojizo.
De postre un surtido de unas más que correctas tartas caseras y fruta para compartir.
Para beber pedimos unas jarras de cerveza.
El local estaba prácticamente lleno (entre semana y a mediodía) y el servicio fue rápido y atento.
En definitiva, una opción a tener muy en cuenta si se visita Viver, sobre todo si no quieres llevarte sorpresas con la factura.
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