Coincido con el comentario anterior. Es un restaurant familiar, casa antigua de pueblo, menú fijo de 20 euros con varios platos a elegir de primero, segundo y postre. Recomiendo la escudella catalana y las albondigas con berenjena. Carta de vinos no muy extensa del Priorat y Montsant sobretodo. Precios correctos. Me gustó el detalle que nos pusieron una buena copa para el vino ( ya que las que tenían para el vino de la casa y para el agua eran las típicas pequeñas, sencillas y de vidrio grueso de tantos restaurantes de menú). Una buena parada para comer estando de visita breve en Vilella Baixa y para ir en familia o grupo grande de amigos pero sin esperar un gran restaurante gastronómico.
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