Despues de superada su localizacion,entras a un local que no me atrevo a clasificar su ambientacion, tal vez lo mas parecido a un refugio alpino, elevadisimos techos a doble caida, papel pintado con profusion de cenefas y suficiente madera.
Las mesas son comodas y bastante alejadas unas de otras, pero su deficiente y penosa acustica debido a la cruz del techo, hace que sea en ocasiones necesario elevar la voz para que tu contertulio te oiga sin dificultad.Dicho esto, he de reconocer que acudi hasta alli (x Dani) para saborear ese famoso Steak Tartar , y en honor a la verdad, poco o nada debe envidiar al para mi insuperable del Gastronomo.El servicio es muy atento, cortes y nada perturbador, el envinado es correcto y su carta de vinos tiene pequeñas maravillas sin ser especialmente grande en referencias.Copas, vajilla y cuberteria mas que correctas.Buenos entrantes, en especial su ensalada tibia de vieiras, muy buen trato al cliente y paciencia aunque nos levantamos a las 01’30 de la madrugada despues de saborear unos vinos dulces.Excelente RPC.40€ pax.
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