Nuevo restaurante en Valencia, heredero del famoso Levante de Benisanó.
Decoración muy agradable con maderas oscuras, techos muy altos y mesas muy espaciadas.
Pedimos unos entrantes para compartir: croquetas caseras muy buenas; una versión del ajoarriero en copa de cóctel normalito y con excesivo predominio de la patata; tiznao manchego que se supone llevaba bacalao y tomate(la receta debería llevar pimientos secos y patata,creo), pero que sabía a tomate con algún tipo de pez;y unos guisantes con habitas que no sabían a nada, y se supone que sus ingredientes sean de los buenos, en un sitio donde se trabaja la paella deben mimarse las verduras.
De plato principal, cómo no, habíamos encargado arroz caldoso y paella(éramos 7). Sacaron a la mesa el caldero y la paella, ambas en cantidad abundantísima. El arroz caldoso muy escaso de sabor y con la alcachofa bastante tirante; la paella era en realidad arroz meloso y bastante salada (para compensar?). Eso sí las carnes de ambas estaban extraordinarias de sabor y ternura.
Para beber cerveza y Rafael Cambra 1, bien.
Como fui invitado, ignoro el precio. Como detalle, nos pusieron para llevar en un recipiente el arroz que sobró.