El restaurante Ronda 14 se encuentra en la hospitalaria localidad de Avilés, en Asturias, y es un lugar que encaja perfectamente con el espíritu de reciente innovación que la ciudad del principado ha impulsado en los últimos años. Su cocina, de mercado y contemporánea, sigue también esa norma.
Se trata éste de un restaurante que tiene como máxima llevar al comensal una comida innovadora, sabrosa y elaborada a partir de productos de mayor calidad pero sin olvidar con ello las tradiciones. Su chef, Mario Javier Céspedes, ha sabido incluir en sus fogones la fusión entre cocinas tan variadas como la criolla o la asiática.
Si quieres disfrutar de una comida de autor en un entorno sosegado, con la tranquilidad propia de Avilés, el Ronda 14 es siempre una excelente opción. Su carta de vinos y postres, muy generosa, hará el resto.
Mes y medio de vida tiene este restaurante de novedosa propuesta en Avilés. Situado en una calle no muy conocida pero céntrica. En la planta baja, barra y alguna mesa para vinillos. Comedor de 8 mesas en dorados, amarillos y blancos. Acogedor pero algo caluroso. Sofá en el fondo. Muy cómodo.
Carta de vinos variada y bien provista, correctos los precios que ojee.
Ofrecen corcho y hay atención a la hora de rellenar la copa.
En cuanto a la propuesta gastronómica, la mitad de la carta es cocina nikkei ( recuerden que Koldo Miranda está a escasos kilómetros ) y otra mitad más enfocada al mercado y al producto. No hay menú degustación como tal pero sí la posibilidad de pedir medias raciones y apañártelo tú mismo. Optamos por probar varios platos de fusión al centro de la mesa. A saber:
- Aperitivos: aceite La niña de mis ojos, sal de Himalaya, mantequilla de curry y pan tostado. Apetece que pongan más. Después un palito de queso con salsa picante, bien, y cortezas y aperitivos japoneses ( que si no los ponen tampoco pasa nada )
- Ceviche de corvina con puré de boniato y maiz: pescado fresco y acertada combinación cítrico-dulce.
- Uramaki de cangrejo blando y huevas de pez volador: bien pero el rebozado del cangrejo le quitaba protagonismo.
- Gunkan de tartar de vieiras y ají amarillo: cilindro de alga nori con fondo de arroz y relleno deliciosas vieiras. Así sí.
- California roll: que era casi más Spider que California. Aquí sí se hacía notar el cangrejo. Con un punto de sésamo muy interesante.
- Y por probar algo del resto de la carta, pulpo a la brasa y ahumado con variedad de patatas: presentado con campana descubierta en la mesa. Gran toque de humo para un pulpo en su punto y bien acompañado.
- Coulant de chocolate y helado de mango: helado perfecto de sabor, textura, color, respaldando al bizcocho relleno de chocolate fundido. Estoy salivando...
También probé el bizcocho roto con avellanas y coco. Bien.
Tres tipos de pan: gallego, de maiz y una especie de torta que conviene comer antes de que enfríe.
Muy buena impresión, con platos bien presentados, buen servicio. Espero que tengan suerte porque su propuesta merece la pena y ofrece algo distinto a lo acostumbrado por aquí.
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