Restaurante Tickets: Probablemente la mejor tapería de Barcelona


Por fin estabamos allí. Después de luchar con ese traicionero sistema de reservas online y, una vez conseguido, aguantar un par de meses más de espera, volvíamos al escenario de los sueños que los tramoyistas Adrià han instalado en el Parallel. Mucha expectación había después de la sorprendente noche de vítores y aplausos en el 41º. Y de nuevo salimos boquiabiertos.

Nada más entrar, la presencia de un campechano Albert Adrià nos sorprendía en la misma entrada, dando instrucciones a diestro y siniestro, hablando, recibiendo, supervisando, indicando. El hombre orquesta absoluto. Una vez sentados, imposible no sentirse embriagado por el ambiente del lugar. Con una disposición y decoración únicas, el local en sí tampoco se puede pasar por alto. El trencadís, las sillas, las carpitas y los puestos, los post-it, algún que otro logo en plan sponsor, la cocina abierta y su trajín, la indumentaria del personal… Un ecléctico y desmesurado festival de elementos, colores y texturas que podría haber resultado un caótico desastre, pero que al final funciona. Con esta estética, más propia de un delirio de Pee-Wee Herman que de un restaurante, nos vemos empujados a un mundo espectacular, circense, donde ese niño que todos llevamos dentro (o casi todos) se deja de nuevo sorprender por el contexto y todas las chucherías que vendrán a continuación. El detalle de la ilustración en la cubierta de la carta le da el punto cabaretero y guasón definitivo. Está bien eso de que se tomen un poco el pelo a sí mismos. La predisposición a partir de aquí es total.

Entre tanta expectación, escuchamos que en la mesa de al lado ofrecen la posibilidad de probar el menú Tickets, un combo con los mejores platos planteado a su medida. Nuestra camarera, simpática pero todavía un poco atolondrada, no nos comenta nada, así que nos guiamos por nuestra intuición y nos lanzamos de cabeza a por los Snacks.

Con las Olivas Tickets (variedad verdial) llega la primera tapa y el primer clásico instantáneo. Explosividad, humor e ingenio en un aperitivo que seguramente acabaremos sirviendo en nuestras casas plebeyas tan pronto como se anime la gente y los kits de esferificación bajen de precio.

Seguimos con los Mini Airbags rellenos de queso manchego y panceta iberica, un poco secos y menos brillantes, y con un Nido de huevos de codorniz 1’40” con migas de almogrote, otro bocado que sube el listón y nos devuelve a la fantasía gracias a esta genialidad del temporizador y el contraste de texturas.

Tras una pequeña pausa llega el momento performance de la velada, cuando un simpatiquísimo Andrés se nos presenta con su carrito y mientras charla amigablemente nos prepara un Majado de aguacate con clorofila de algas, perejil y lomo de bacalao picante excepcional.

Durante la elaboración nos ha convencido de que probemos los Boquerones marinados con lima y guindilla al estilo ceviche, y acto seguido los tenemos delante. Atónitos nos quedamos ante aquella reinterpretación del tradicional boquerón en vinagre, convirtiéndose de inmediato en uno de nuestros favoritos de la noche. No se hace esperar tampoco el tercer y último de los platos denominados como Picoteo: unas Gambas hervidas de la “Platjeta” con mayonesa ligera de algas, de cocción levísima y cuya comparación con las de Koy Shunka fue inevitable.

Es buen momento para tomar aire, acabar la copa de fino Jarana y disfrutar del bullicio, ya que a eso de las 9 pm el TICKETS ya empieza a estar a rebosar. Pero al mínimo despiste los camareros vuelven a la carga, esta vez con los denominados Xuxis. Primero un Mollete de papada dulce y ligerísimo, que demuestró que la pastelería cárnica es posible más allá de la aguja de ternera. Las Semillas de tomate y anchoa vienen a continuación. A pesar de su nombre no dejan de ser un pa amb tomàquet con anchoa, al margen de las bonitas escamas de plata que lo adornan. La Berenjena a la llama con sus semillas encurtidas nos deja también fríos, más allá de la curiosa danza al viento de esas finísimas virutas que lo coronan. Pero es gracias al Ravioli líquido de queso gaditano Payoyo que recupera la propuesta toda su grandeza. De nuevo una tapa “explosiva”, con aroma a oveja de Grazalema en este caso.

De ahí damos el salto a las Tapitas de Mar, con un insuperable Canelón de aguacate con buey de mar, crema agria y romesco ligera. Francamente, si vais a TICKETS esto hay que pedirlo.

Tras él, otra de las sabias recomendaciones de nuestro estimable consejero Andrés: el Bonito soasado Tickets. Un plato brillante por perfeccionamiento más que por innovación, que acompañamos con la Ensalada de tomate “el feo de Tudela”, caracterizada por esa estupenda gelatina de agua de tomate.

Y por último unas Tapitas de la Tierra, representadas por el Pincho de Sat y lesse de pollo de corral a l’ast, muy bueno y bastante similar al del antiguo bar Innopia. Finalmente, unas Patatas confitadas en aceite de oliva con jugo de costilla de cerdo y jamón ibérico cocido (vaya nombrecitos más cortos que les ponen), simplemente correctas.

Para terminar pedimos sólo una de sus Golosinas, la Roca volcánica de chocolate blanco y sésamo negro, con su maravillosa textura esponja que, de tan buena, una única porción nos supo a poco.

Otra vez salimos de allí con la impresión de haber presenciado algo grande, más grande aun que 41º. Más allá de todo el bombo y platillo mediático, TICKETS se confirma como una propuesta única para la cual sólo cabe desear que se perfeccione y se reinvente con frecuencia, y no se estanque en una repetición de sus greates hits. Algunas tapas son, en cualquier caso, tan perfectas que deberían permanecer eternamente. Habrá que seguir de cerca a esta tapería, probablemente la mejor de Barcelona y del más allá. Probablemente…

http://gourmetsterribles.com

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Craticuli

    Bienvenido a Verema y enhorabuena por tu excelente y detallada crónica.
    Saludos y gracias.

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar