Hemos ido a cenar un lunes. Local muy bien decorado en edificio antiguo. Carta corta de segundos, pero con buen surtido de tapas para tomar como entrantes. Hemos pedido un surtido de entrantes: patatas bravas, croquetas, foie, brocheta de alcachofas, montadito de morcilla de burgos con huevo de codorniz y buñuelos de bacalao. Todo muy bueno con un fallo en las croquetas que tenían el centro frío (hay que cuidar esa descongelación). De segundos la carta ofrecía: canelones, carrillera, entrecot, pescado del día y all i pebre. Dos han pedido pescado del día, han dicho que no había por ser lunes, han pasado a all i pebre y al cabo de un rato han venido a decir que tampoco había. Por tanto hemos pedido carillera (estupenda), canelones (muy buenos) y entrecot (normal). De postre hemos probado la torrija (muy buena), la mousse de chocolate (normal) y el tatin de manzana (muy bueno). Solo bebíamos dos, por lo que hemos pedido vinos por copas. En la carta hay por copas un cava, tres blancos y cuatro tintos. Hemos pedido cava de aperitivo y han dicho que no había, el blanco y el tinto que nos han servido estaban bien, pero no para recordar el nombre. La carta de vinos tiene precios muy ajustados.
El gran defecto: la lentitud. Hemos entrado a las 9:30, a las 9:40 habían tomado nota y los entrantes han durado hasta las 11:15 (mas de hora y media). Luego han salido los segundos y el postre ha tardado otros 15 minutos. Hemos salido a las 12:00 en total 2 horas y media y porque hemos renunciado al café y las copas porque se había hecho tarde y estábamos un poco aburridos. Si mejoran el ritmo será un sitio reocomendable.
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