Primera visita al que está llamado a ser el nuevo local de moda, junto con Mercatbar, esta temporada. El autor de la idea (Quique Dacosta) y todo su profesional equipo, que en este local cuenta con el lujo de Manoli Romeralo en sala y seleccionando los vinos, prometen ser una combinación ganadora en pleno centro de Valencia. Aquí sí aceptan reservas.
El local es muy amplio, con tres grandes zonas. Una sala de entrada muy grande y alargada, con techos altos y una barra larga para tapear y comer y una sucesión de mesas pegadas al estilo bistrot con poca distancia entre mesas. Después hay un comedor con techos bajos (encima tiene la bodega acristalada) y una pared llena de plantas más pensado para comidas de grupos y luego un espacio superior, aún por estrenar, donde habrán varios reservados. Nosotros nos sentamos justo en el límite entre la sala principal y el comedor. La sala estaba completamente llena (creo que tiene capacidad para 100 comensales) y al ser diafana habia bastante ruido de fondo, forma parte del entorno del local y hay que asumirlo así.
El servicio en sala es muy ágil y dinámico. Acaban de empezar pero atendían un local abarrotado con diligencia, todo un éxito en este sentido.
Se puede elegir entre alguno de los menús ofrecidos, con protagonismo de las tapas, o elegir de una amplia carta. Nosotros optamos por lo último. La carta de vinos tiene una buena selección a precios comedidos, se nota el trabajo de Manoli. Empezamos con una copa de manzanilla de La Bota de equipo Navazos (4€) y luego pedimos una botella de Markus Molitor riesling trocken 2008 (20€). Empezamos con la ostra Guillardeau, espléndida, con pleno protagonismo del producto. A continuación pedí La Gallina de los huevos de oro, un plato con una presentación preciosa pero en cuanto a sabor me dejó algo neutral. A continuación, el plato principal, el "chuletón de Denia" (ventresca de atún), muy sabrosa aunque excesivamente aceitosa para mi gusto. Finalmente, un postre para compartir, el bosque de chocolate, magnífico de presentación visual y de sabor, con textura crocante, el mejor plato de la noche junto con la ostra. Finalmente, un magnífico gin-tonic de Plymouth preparado por Manoli.
En definitiva, un local con mucho potencial para ir descubriendo la cocina de Quique Dacosta en un entorno y formato mucho más popular. Cuando está lleno el local es ruidoso y las mesas están juntas pero ese ha sido siempre el ambiente de los bares populares. El equipo de sala trabaja muy diligentemente y el ritmo es bueno. Tengo ganas de volver un día más tranquilo para probar más tapas y platos de la carta.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.