Menú completo y contundente y por lo que comentas con buena elaboración.
Saludos
Pues como no hay dos sin tres aquí estamos otra vez en este encantador asador ubicado en las faldas de la Sierra de Badaya, a poco más de 15 minutos en coche de Vitoria. No estaba prevista la visita, pero se nos ocurrió acercarnos al ver que los tres primeros sitios a los que llamamos estaban completos (hay días que la crisis parece una invención). Por cierto, cuando llegamos nosotros estábamos casi solos, pero a la media hora el comedor acabó llenándose.
Mientras hojeábamos la carta no sirvieron un aceite de la variedad Arróniz acompañado de un par de panes diferentes y que fue un excelente comienzo de esta comida dominical. Finalmente nos decidimos por los siguientes platos para compartir entre dos adultos, si bien mis dos hijas también nos echaron una mano:
- Tataki de atún (13,8€): se presenta acompañado de una ligera salsita de ali-oli y estaba bueno, aunque sin llegar a entusiasmar.
- Pimientos del cristal (12,7€): esta variedad de pimiento, tan fino y delicado, es posiblemente la más gourmet de todas. Nos los pusieron confitados en aceite y ajo, y sazonados con flor de sal. Una delicia.
De segundo yo pedí unas Alubias pintas alavesas con sus sacramentos (14€), que estaban muy buenas, con un caldo bien espesito y acompañadas en plato adjunto por sus respectivos sacramentos: morcilla, chorizo, panceta, costilla y berza. Hacía tiempo que no comía alubias (en casa no les gustan), así que no podía dejar pasar la oportunidad.
Por mi parte mi mujer solicitó un Rape a la parrilla (32€) para compartir con una de mis hijas (la otra pidió unas carrilleras al vino tinto, que, la verdad, estaban muy buenas). Puedo certificar que el pescado estaba excelente, pues en este local trabajan con materia prima de calidad y tienen buena mano con las brasas.
Como postres compartí con mi mujer los siguientes:
- Helado de Idiazabal con intxaursaltsa (5,8€): me gustan los helados de queso con sabor pronunciado, pero sin que le falte la golosidad mínima que creo debe tener un postre. En este caso no la tenía, así que no me convenció.
- Torrija caramelizada con helado de cacahuetes (6€): buena la torrija y algo menos el helado.
Para beber elegimos un excelente La Rioja Alta Gran Reserva 904 2001 (30€), servido en unas copas que por carecer de pie entrarían más en la categoría de vasos, aunque a decir verdad no impiden el disfrute del vino. Su carta es reducida, con muy buenos precios y alguna cosita interesante.
Para terminar nos tomamos un par de ricos cafés solos en la terraza, que ofrece excelentes vistas a la cercana Sierra de Badaya y la Llanada Alavesa. Aunque no corre prisa ninguna, seguro que volveremos, haciendo bueno el dicho que dice que no hay tres sin cuatro.
Menú completo y contundente y por lo que comentas con buena elaboración.
Saludos
Así es, había que buscarse una alternativa a los que pensaba visitar el fin de semana en el norte de Palencia, donde te comenté que teníamos idea de ir, y al final no pudo ser. Ya les tocará a ese Casa Juanón, al Gasolina o al Tres Mares. Un saludo.
Jo-do macho, qué buena marcha llevas .. a ver si se "espesa" un poco el tiempo por aquí y puedo empezar yo también con esas legumbres acompañadas de riojanos viejos.
Saludos!!
¿A treinta euros el 904 del 2001? Madre mía, qué chollo... si hubiera más restaurantes con esa política en los precios de bodega otro gallo cantaría.
Saludos
Tranquilo que en Zaragoza también tenéis inviernos largos, o sea que días vas a tener de sobra. Entre los mejores maridajes de la gastronomía está, sin duda, el de un plato de alubias rojas con un buen rioja entrado en años.
Pues yo creo Jon que disfrutarías en el Borda Berri, además el personal (todo neskas) son muy jatorras. La intxaursaltsa estaba normalita, quizás porqué iba de mero acompañante del helado de queso. De todas formas es un plato que apenas he probado, por lo que no tengo muchas referencias. De cara al invierno igual me animo e intento hacer en casa cualquier día. El Andra Mari es de esos sitios de toda la vida que dices que hay que ir un día y que luego nunca acabas de encontrarle hueco. Mira que he estado bien cerca: en el Aretxondo, y dos veces además.
Pues venga, anímate y cuenta cómo te fue. Esas alubias con txipirones las probé en una ocasión y estaban muy buenas, aunque un pelín sosas. Las ponen también con almejas y ahora es la mejor época para degustarlas, pues las alubias que emplean son las llamadas pochas, una variedad típica de Álava, Navarra y La Rioja y que son muy finas.
Los clásicos de Rioja están entre los que más me gustan, lo que ocurre es que es difícil y en general caro acceder a esas añadas míticas de los 60, 70 o principios de los 80, por no remontarme mucho en el tiempo. Los vinos que elaboran en la actualidad las bodegas clásicas riojanas son de un estilo que ya difiere mucho del de antes, excepto en unos pocos casos, como por ejemplo este GR 904, que de todas formas estaba todavía muy joven. A ver si dentro de un mes alguna de esas bodegas que vamos a visitar se enrolla y nos saca un clásico auténtico.
Pues la verdad que sí, tienes toda la razón. Ese precio es casi como para comprarlo en el propio restaurante y evitarte el viaje hasta la propia bodega, y eso que vivo cerca.
He mirado la manera de ir, tengo que dar una vuelta más tonta......... No conocerás un atajo, verdad?
Pues igual lo miro para este sábado a la noche, mira tú por donde.
Andra Mari y Aretxondo, sabes que ambos son del mismo equipo junto con el Aizian. Yo pienso que merece la pena visitarlo. Pues este finde son las fiestas de Galdakao, buena fecha para visitarlo.
Pues ya me habría gustado acompañaros, pero este sábado estamos de canguros (el crío de uno de mis cuñados se queda con nosotros para que sus padres se vayan de cena). Atajos hay uno, pero en tiempo apenas compensa. Te lo lo cuento en un privado.
Y yo que no acabo de pillares el punto...
El pasado abril, Pitu Roca me dijo que el gusto por el Rioja clásico de añadas antiguas es algo que a todo buen aficionado al vino vuelve con el tiempo, es recurrente. Como si fuera un circulo, te inicias con el Rioja, pasas por varios estadíos y con el tiempo vuelves a Rioja...
Parece ser que todavía no he crecido lo suficiente (vinícolamente hablando)
Pues yo creo que va a tener razón Pitu Roca, lo que pasa es que en ese viaje para completar el círculo vas cargando la maletas de muchas cosas que a partir de entonces van a formar parte de tu equipaje habitual, con lo cual al final vuelven a gustarte los clásicos, pero también un sin fin de vinos más que has ido conociendo. En mi caso, de todas formas, me queda todavía una inmensidad por probar. Los clásicos riojanos me gustan entre otras cosas porque son vinos sosegados, casi de meditación, para tomarlos sin prisa, con tiempo por delante para darles la oportunidad de que se expresen y que tienen mucho que decir. Sentarte tranquilamente en el sofá de casa, con la compañía adecuada, viendo una buena película y con una botella de un gran rioja para tomarla en las siguientes 2 ó 3 horas es un auténtico placer.
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