Hace tiempo que quería conocer este restaurante y no me ha decepcionado en absoluto.Está en un caserío y nos pusieron en el comedor del fondo al lado de un ventanal con unas vistas al parque muy relajantes.Como caímos ese día por allí sin tenerlo previsto pedimos el menú que tienen por veinte y pico euros.Las verduras que comí a la parrilla estaban extraordinarias y el atún rojo también estaba bueno.Flojeó un poco el postre que era como un flan de queso con un helado de nueces que llevaba demasiados días en el frigorífico.El vino fue un blanco de Rioja más que digno.El servicio aunque con algún fallo, siendo un menú de ese precio lo considero correctísimo.Café incluído,no se puede pedir más.