Este local inauguró esta semana. Todavía "huele a nuevo", a madera, a serrería.
La idea (creo) es un buen tapeo, una carta corta para dar mucha rotación a sus productos, y la intención de variar esa carta con frecuencia, con productos de temporada.
Tomamos una cerveza en la barra con unos excelentes boquerones en vinagre y después subimos a la planta superior, donde se encuentra la zona de comedor, para cenar.
Compartimos un revuelto de setas con queso , que tenía una textura muy cremosa (imagino que el efecto del queso), un carpacio de gambas, que sinceramente... me decepcionó absolutamente, lo mejor de ese plato, era la base de tomate rallado. Milhojas de berenjena con bechamel , delicioso, y terminamos con un entrecot acompañado de verduritas salteadas y patatas a lo pobre. Muy bueno el punto de la carne. Bebimos un Do Ferreiro que salió "calentico" a la mesa, pero con ayuda de la cubitera, tomó "forma" enseguida, y como buen vino de Gerardo, dio la talla. No tomamos postre ni café. Y como tampoco pagué yo, no puedo hablar de su precio. Es un lugar para visitar, y para hacer una buena comida "informal". :)
es cierto lo de la puerta, muy bueno para "que corra el aire".
La verdad es que sí que lo han dejado muy bien.
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