Nueva visita, esta vez para probar el menú de invierno, que no voy a detallar, básciamente porque apenas me acuerdo de plato a plato, solamente comentar que mantiene el plato de los huevos (escalfados, digo), y parece que han ganado en peso específico, aunque quizás sea la temporalidad que propicia platos más allá de ensaladas y sorbetes. Ent elso principales, un salmón cocinado a baja temperatura, y que estaba bueno, y eso que detesto el salmón, acompañado de una salsa de humo, que uno de los comensales "no entendió" ( :D ). Y cochinillo, que también le da empaque al menú.
La carta de vinos sigue flojeando un pelo dentro dem la corrección, nosotros le dimos un repaso mañocentrista, y optamos por un Transhumantes (Somontano), un Berola (Borja), y un Firé (VT del Gállego) para 10 personas. Rematando la mitad de nosotros con un Citadelle con Fever Tree a 5€ (por diox, no cambieis esto), para un total de 40 €, RCP imbatible en este tipo de cocina.
Pasada la euforia del descubrimiento, corrijo un poco calificación. Sigue siendo muy recomendable, incluso una visita según cambie de menú ...
El plazo de reserva ronda los 3 meses, casi nada, moreno. Algo que creo inédito en Zaragoza, provincia incluída.
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