Años sin visiarlo y acudo por segunda vez en pocos meses. Cosas de la vida. Se casaba mi cuñado y lo celebraron con una comida estrictamente familiar. Les apetecía, desde hace mucho, juntarnos a todos para ir al Molino; así que ¿qué mejor ocasión?
Vermú y cervezas a los aperitivos con unas aceitunas verdes y queso muy rico (según los que sería de la mesa).
Entrantes a base de queso (del mismo que pusieron en el aperitivo), excelentes gambas a la plancha perfectas de punto está vez, aunque volvían a pecar de exceso de sal. Unas fantásticas mollejas de cordero a la plancha con setas y un buen jamón ibérico completaron los entrantes.
Los segundos... carne. Chuletón y un par de solomillo. Mi suegro, que suele quejarse de tooooooodas las carnes por duras, no dejó ni rastro en el plato... estuvimos por decir al camarero que nos habían traído un plato vacío... La carne, como siempre, excelente y perfecta de punto.
De beber un par de botellas de un correcto Raíz crianza de Páramo de Guzmán.
Alguna milhoja a los postres, cafés con unas chocolatinas y unos licores para acabar la comida.
Bueno, honesto. Merece la pena.
No pongo precio ni valoro la RCP porque ni pagué, ni vi la cuenta.
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