Bueno, ésta si que fue una cena totalmente improvisada, sin premeditación ni alevosía aunque si con nocturnidad. Afortunadamente nuestros amigos Marisú y Paco, así como su encantadora hija Alba, que fue la espoleta que encendió la mecha dando el pistoletazo de salida hacia el restaurante. Previamente se había llamado por teléfono puesto que pasaban de las 10 de la noche y siendo domingo no resultaba fácil encontrar local abierto. La culpa de todo fue de los profiteroles, que muy a mi pesar y tras ardua batalla para ver quien se comía la ración entera, se llego a los postres y al pedirlos habían terminado con todas las existencias, lo cual nos sirvió para darnos un paseo en coche aunque con escaso resultado puesto que estaba todo cerrado. Debo reconocer que fue una odisea agradable, sin llegar a poder cumplir los deseos de nuestra amiga Alba, a la cual le prometo invitarla éste verano a tantos profiteroles como sea capaz de tomar y durante el tiempo que estemos de vacaciones por la zona.
Ya conocíamos el local puesto que el verano pasado lo habíamos visitado por recomendación y con unos amigos.
La cena para cuatro personas en platos para centro de mesa consistió en chips de berenjenas (bien hechas, con poco aceite y buen sabor) croquetas de centollo (fantásticas, delicioso sabor, muy finas y elaboración casera), tortitas de camarón (me encantan cuando están hechas como éstas, crujientes y sin apenas aceite).
Como platos más fuertes pedimos solomillo al tomillo para compartir, cuyo acompañamiento consistió en patatas a lo pobre que conjuntó perfectamente con el jugo de la carne....fantástico. La carne muy tierna, suave y sabrosa, con un fantástico sabor a hierbas aromáticas.
Para mi gusto y recordándolo con mucho agrado y ganas de repetirlo, pedimos rabo de toro....UFFFFF....genial, sencillamente delicioso, tierno, muy gustoso y sabroso, sin hueso, elaborado con cariño como corresponde a una persona entendida y especialista en cocina como es la mujer de Felipe, agradeciéndoles a ambos la paciencia que tuvieron con nosotros puesto que prácticamente cerramos el local.
Tal y como he indicado, el menú fue para cuatro personas, puesto que la quinta...nuestra querida amiga Alba, debido a su corta edad (13 años) aunque es toda una señorita, solicitó el menú Burguer. Seguramente cuando termine de desarrollar, sus gustos cambiarán de tendencia hacia platos más selectos y refinados, puesto que también picoteo del solomillo y demás.
Como postres, crema catalana, tiramisú y flan de queso.
El local no es excesivamente grande pero resulta agradable y acogedor, con atento y esmerado servicio.
La bodega no es excesivamente amplia pero sí lo suficiente para disponer de alternativas donde elegir, con diversas D.O. y añadas. Las copas para el vino muy correctas.
No hicimos uso de la bodega puesto que llevamos una botella de Valbuena 5º y añada 2001.
Finalizamos la velada con café y cortado.
Aconsejo su visita previa reserva....en caso contrario seguramente no dispondrán de espacio libre.
Esta improvisada y rápida valoración va dedicada para Alba, con cariño de sus amigos valencianos, que es la hija de nuestros amigos, y la niña de los cuatro, para que se decida a pasar algo más de tiempo con nosotros, que aunque somos más mayores, no esta reñido en compartir juntos momentos agradables.
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