Inmejorable RCP en menús diarios.

En pleno paseo de Sagasta, encontramos esta Cafetería-Bar-Restaurante, ubicada en un local modernista, muy amplio, desahogado, con techos altísimos, decorado minimalista y austeramente. Se respira ambientillo como de café norteño.

Discretos mobiliario, cristalería, etc… aunque más que aceptables teniendo en cuenta el tipo de establecimiento en el que nos encontramos.

Tiene la barra repleta de pinchos y tapas, a cual más rica y original. Buenas croquetas, empanadillas de longaniza, tosta de escalibada, canastillo de arroz negro con ali-oli…

Cocina de mercado. Todos los días elabora un menú compuesto por tres primeros y tres segundos, postre y vino, el fin de semana por 15€.

Un cocinero realmente virtuoso, pues con los precios con los que juega siempre consigue platos originales, aunando diseño y tradición, y preocupándose por la presentación. Tiene conocimientos y ganas.

--- De primero tomé en esta ocasión Cardo con berberechos, deliciosos, trabaditos con una crema suave y sabrosa. Mi acompañante optó por Garbanzos con bogavante, contundentes, compensados y bien cocinados.

--- De segundo, Cigot de ternasco de Aragón al romesco, lograda combinación en la que el romesco alegraba y rebajaba el fuerte sabor de la presilla de carne limpia de ternasco. Probé también las Tiras de entrecott al estilo Stroganoff, expresivas, potentes y especiadas.

--- En los postres se complican menos la vida y puedes elegir entre alguna tarta, sorbetes, helados. Yo tomé Tarta de Santiago, pasable.

En cuanto al tema vinos tiene pocas referencias, pero siempre encuentras algo que te encaja. Tomamos un Palacio de Balcés, un Somontano que es pura fruta.

Como buen negocio familiar, el servicio es cercano, simpático y rápido.

Para ser un “sitio de menús”, no se le puede pedir más.

  1. #1

    Rafael Castillejo

    Sinceramente, en los tiempos que nos está tocando vivir, es difícil encontrar un menú del día (de lunes a viernes) con mejor servicio, calidad y precio. Por un total de 11,50 euros (IVA incluido) nos ofrece un compensado y variado menú con tres platos a elegir de primero y otros tantos de segundo. Su estilo de cocina se puede considerar tradicional en sabor pero vanguardista por lo que su responsable se preocupa constantemente en introducir una amplia variedad de combinaciones a cual más apetitosa. También observo que es sitio ideal para quedar con personas que no se conforman con poca cantidad. En cuanto al vino, suelo tomar el de la casa, pues es superior a muchos que encuentro en cartas de vinos de restaurantes lujosos. Si un día optamos por pedir carta, recomiendo ser aconsejado antes, pues presenta vinos excelentes pero quizá poco conocidos para el gran público. En los postres, sigue la buena nota porque cualquier cosa de las que te ofrecen es del gusto generalizado, lo mismo en los de elaboración casera, como en helados. Después, los sábados y domingos, la calidad sube un peldaño y los precios ascienden a 15 y 18 euros respectivamente. En resumidas cuentas, totalmente recomendable para quedar bien con la familia, la novia, la querida o el vecino del 5º.

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