Recuerda a una casa reconvertida. Tras el pequeño recibidor con barra y unos pocos taburetes se suceden pequeños comedores. Decoración clásica e iluminación cálida y suficiente. Mesas algo apelotonadas en algunas zonas y muy espaciadas en otras. A nosotros nos colocaron en una discreta y confortable mesa redonda que daba la sensación de quasi-reservado. Mantelería y menaje correctos. Ambiente familiar y relajado. Servicio muy cordial y atento a los detalles, pero sin caer en el exceso de familiaridad. Disponen de carta con raciones y medias raciones y varios menús, donde se mezclan recetas clásicas con elaboraciones algo más modernas. Carta de vinos no muy extensa ni variada. Precios por debajo de x2. Copas correctas. Me dieron a probar el vino y, vista la ubicación de nuestra mesa, les pedí que me lo dejasen servir a mí. Sin problemas. Me gustó que hubiese varias referencias en botellas de 3/8 y 1/2 l.
Menú consistente en tres medias raciones y postre, con tres opciones para cada uno, y una copa de cava. No tuvieron problema en servírnoslo con los aperitivos: un platillo de patatas chips y otro de aceitunas negras. Creo recordar que era un Rexach Baques BN. Bastante mejor de lo que me esperaba.
Empezamos con:
- Milhojas de calabacín con tomate y cebolla confitados - Buena presentación y buen sabor.
- Risotto de ceps y tartufo - A pesar de su apariencia de arroz con leche, muy buen aroma a setas y trufa. Arroz en el umbral para que no me pareciese duro. Sabroso.
Continuamos con:
- Tataki de atún con soja y jengibre - Bien, aunque se podrían haber ahorrado el líquido que cubría el fondo del plato.
- Merluza con crujiente de patata y salsa (de) romero - Buena presentación y buen sabor. La salsa de romero, algo simple.
Decidimos probar todos los terceros:
- Pie de cerdo relleno de setas y salsa al Oporto- Acompañado de puré de patatas. Algo insípido. Encontré dos huesecillos.
- Steak tartar con helado de mostaza y surtido de especias- Carne picada con textura de hamburguesa. No nos dijeron qué especias acompañaban a la carne. Todo mezclado, más bien insípido y de textura pastosa. La camarera nos informó de que no era cortado a cuchillo aunque nos lo recomendó por ser una de las especialidades de la casa.
- Ternera Angus fileteada con salsa bearnesa- No la probé. Presentación sencilla, casi descuidada.
Y también probamos todos los postres:
- Tartaleta de peras - Bien.
- Helado de amaretto con salsa de albaricoques - Diferente.
- Coulant de chocolate - Potente.
Cantidades más que suficientes para una cena. Tal vez algo justas en caso de un almuerzo.
Para beber, una cerveza sin, una botella de agua de litro y una botella de 0,5 l. de Dominio de Tares Cepas Viejas 2008.
Cena muy agradable y es probable que repitamos, ya que tienen un menú parecido al que tomamos por un importe similar.
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