En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundo, he comido

En mis viajes por todo lo largo y ancho de este mundo, he comido rodaballo de mil maneras y colores (mayoritariamente a la parrilla), pero la primera vez que aterrice en ELKANO, pense que descubria alli el rodaballo. La calidad de un buen pescado salvaje, el punto de coccion, el timido aroma a encina de la brasa, y para rematar, el refrito que le daba el punto de gloria, me hicieron elevar un palmo y medio de la silla. Los entrantes (kokotxas rebozadas, boquerones de playa y revuelto de prretxikos) casi pasaron al olvido cuando degustamos el rodaballo. EL unico problema es que suelen ser piezas grandes, y si vas dos, o sales de rodaballo hasta las orejas o renuncias a ese manjar. Me han hablado tambien del marmitako, pero mientas quede una pieza de rodaballo a tiro, no creo que pruebe nada mas. El trato de Pedro, extraordinario.

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