He de decir, que siendo día 1 de enero, y en un local abarrotado de comidas familiares, hicieron un esfuerzo por atendernos con amabilidad y simpatía, aunque era evidente que estaban un poco desbordados. A consecuencia de ello, el tiempo entre plato y plato se alargó más de lo deseable. Entrantes correctos, quisquilla buena y fresca, calamares romana algo aceitosos y no muy bien rebozados, ensalada con buena materia prima pero demasiado sencilla.
Pescados muy buenos y de buen tamaño, especialmente el lenguado.
Arroz a banda bueno, algo salado.
Postres correctos, aunque merece destacar el sorbete de limón al cava.
Lugar agradable, con buenas vistas a la playa de Poniente y al Puig Campana.
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