Esta crónica se me había traspapelado, estuvimos comiendo el día 26 de marzo.
Recordaba este restaurante con agrado, había estado en varias ocasiones comiendo con clientes, pero hacía años que no había vuelto.
Reservamos mesa, cuando llegamos no hicieron ni caso de la reserva (sería la única???), nos acompañaron a la mesa con desgana, desgana total al traernos la carta y lo mismo al tomar nota (seguramente era la dueña).
Antipatía de la camarera al servirnos el vino y los platos. Si fuera mi negocio la tendría en la cocina fregando platos.
Comimos arroz caldoso de centollo (donde estaba el centollo???) y pierna de cabrito deshuesada (muy mal!!!).
Bebimos un vino de la zona Abadal 100% Picapoll, no tomamos postre y pedimos dos cafés.
Quizás sea significativo que con la nuestra solo hubieran tres mesas ocupadas.
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