Otro restaurante de la parte alta que teníamos anotado desde hace tiempo, aprovechamos que algunos de nuestros fijos estaban de vacaciones para hacerle una visita.
Tiene una entrada larga y estrecha que desemboca en una sala de unas 8-10 mesas, elegante, combinando el negro con la piedra rustica y gruesa de la casa antigua, sillas de cuero, muy cómodas con respaldo alto, negras también, como el medio mantel de las mesas y servilletas.
Ambiente relajado, cómododo, mas para veladas sosegadas, que para comidas en grupo.
Un recibimiento muy amable, por parte del que diría que era el dueño, o uno de ellos.
Por la noche, la carta se basa en un menú de noche de 24,5€ no incluye el vino, si el agua, pan y postre.
Unos 4-5 platos a elegir para primeros y para segundos, un menú elaborado, eso si.
Unos aperitivos para empezar que pone la casa, un chupitos de gazpacho y un trocito pollo empanado con salsa tártara.
No recuerdo los nombres de los platos, así que voy directamente a la descripción.
Para empezar nos decantamos por una lasaña fría de verduras y gambas, separadas por unas finas capas de queso y con una salsa romesco al lado, fue el plato de mi mujer y le gusto mucho, yo lo probé, me pareció suave y gustoso a la vez, dominio de las verduras, de la berenjena, si no recuerdo mal.
Yo me pedí una coca de bolets con ajos tiernos, yema de huevo y foie micuit, la base crujiente como está mandado, pero dominando los bolets que estaban muy buenos y ligando perfecto con los ajos tiernos, el acompañamiento del foie tampoco desmerecia.
Unos primeros muy buenos y una forma perfecta de empezar.
Los segundos:
Un timbal de xai (cordero) deshuesado con cebolla caramelizada, servido en forma de cilindro con la cebolla alrededor, cebolla que me pareció poco caramelizada, la carne bien, gustosa y tierna.
Un cazuelita de calamar relleno de marisco con salsa de gambas, correcto, el calamar tierno y relleno de mas calamar, al menos eso es lo que apreciamos, la crema de gambas, que era una salsa mas líquida de lo esperado, donde nadaban los calamares, tenía muy buen sabor.
Para nuestro gusto los segundos bajaron algo el nivel ofrecido por los primeros, mas clásico, menos sorprendente, correcto.
Las presentaciones de los platos son muy esmeradas.
Con los postres, caseros, recuperamos las sensaciones de los primeros.
Un tiramisu, muy bueno, quizá de los mejores que he comido últimamente y un pastel de queso, corte de tarta de queso y textura de flan, muy bueno también.
Respecto al vino, una carta basada en D.O.s de la tierra, y 2-3 de fuera de Catalunya, alabo la apuesta por los vinos de casa, si los restaurantes de casa, no apuestan por los vinos de casa (esté donde esté esa casa) ya me direis quien lo va a hacer, de todas formas ampliar algo el resto de D.O.s sería un detalle.
Apenas conociamos los vinos de la carta, así que le dimos un par de guías a la persona que nos atendía y nos ofreció un Nit de Lluna de la D.O. de Tarragona (13,40€), nos lo dio a probar, no sin antes comentarnos que si no nos gustaba, nos ofrecia otro, nos gustó, necesitó algo de tiempo para calmarse, pero nos gustó.
Nos comentó algún detalle sobre la bodega, Mas Vicenç, que si te interesa el mundo del vino, siempre es de agradecer.
Servido a temperatura, lo guardan en armarios climatizados, muy buenas copas Riedel.
Yo creo que es un restaurante recomendable, a Tarragona vamos unas 3-4 veces al año, así que veremos si lo incluimos en nuestra lista, si viviese allí, seguro que alguna visita durante el año caería.
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