Buen restaurante de carretera

Restaurante de carretera con diferentes zonas, tiene comedor privado, otro en la zona de bar y tambien se puede comer en la barra. Asimismo dispone de una zona donde se venden aceites, quesos, embutidos y productos de la zona.
El local no es lujoso, pero cumple sobradamente con lo que se le pide, es un sitio de paso y excelente parada para el viajero. Local bullicioso, decoración sencilla, y en las paredes cuelgan fotos de ilustres famosos que han pasado por el. Servicio amable y atento, los camareros van vestidos con pantalón negro, camisa blanca, chaleco rojo, y pajarita negra.
Dos personas tomamos lo siguiente: Judión del Barco, bueno para superar el frio conquense y revuelto de ajos tiernos. De segundo Chuleton de Avila a la brasa, muy bueno ya que la carne era muy buena calidad y chuletitas de lechal, tambien excelentes. Para beber cervezas y cafés sin postre, 49 €. Nos invitaron para postre a unas pastitas dulces muy ricas.
No hace falta tomar dos platos por persona para quedar servido, con los segundos te quedas bien.
Muy recomendable para llenar el estómago si se pasa por ahí.

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