Relación calidad precio que deja que desear.

Pues en mi caso, estuvimos hace poco. Y la cuenta nos vino a salir del estilo de la anterior, a unos 50 euros por cabeza. Los entrantes no eran del otro mundo: los calamarcitos esos en puntilla, un foie, y un tomate partido.
Luego mi acompañante se pidió unas chuletitas de cordero, y yo un rodaballo, que no era fresco, lo cual me fastidió bastante.
De postre la famosa tarta de galletas tradicional y luego los cafés.

Entorno, una casa de pueblo remodelada, con la "puesta en escena" de tener que llamar para que te dejen entrar. Bien, como detalle, pero ya me está predisponiendo que ese "detalle" lo voy a pagar. Techos muy bajos, con lo que a poco que se llene con dos mesas más, el salón retumba y la acústica es malísima. Conclusión: no pude mantener una conversación normal con mi pareja, pues había que elevar el tono de voz para hacerse oir.
Y sobre todo si vienen niños.....o un grupete de amigos y te toca al lado...

Se puede fumar....otro detalle. Ya sé que se puede en la mayoría...pero encima que el salón no es muy grande, pues la verdad, no puedes degustar bien los platos, y los que no fumamos nos lo pensamos para volver allí...

Trato correcto y amable, aunque para mi gusto demasiado campechano. Ese tuteo cada vez más frecuente, ese "amigueo" no te permite quejarte de algo si no te gusta y perdonas los errores pues ya se ha creado una falsa complicidad.
Ya me pasó una vez en un hotel de Aranjuez, que ya de entrada, la dueña me tuteaba. Venía cansada del viaje. Le pedí un café con leche y me recosté en un sofá del salón. Cuando el café con leche estaba ya hecho, no pude pedir que me lo trajera (cosa que hacen en otros hoteles y que agradeces pues para eso sale uno de casa y lo paga, para que le sirvan) y me tuve que levantar a por el café con leche...

En fin que esto del tuteo...tiene unos límites. En ámbitos de hostelería en un arma de doble filo.
Volviendo a este restaurante. Me parece muy alto el precio, cuando la cocina no es imaginativa ni el pescado (en mi caso) no fue fresco.

He estado pensando si escribir esta crítica, por aquello de la crisis. Pero tampoco se puede pedir esos precios (18 euros por el rodaballo..)cuando no ofreces lo esperable ni hay una cocina de autor. Por ese precio he comido en La Finca Buenavista por ejemplo, y eso sí que es cocina imaginativa y de autor.

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