¡Una maravilla!

Teníamos pocos días libres en Valencia y elegimos acudir a comer a este restaurante, acierto pleno sin duda. Localizado en una zona céntrica y emblemática de Valencia muy cerca de la Basílica y la Catedral. La arquitectura del restaurante une a la vez modernidad e historia. Bonito lugar con cómodas mesas, muy bien vestidas y espaciosas, buena vajilla y cristalería (copas Spiegelau de la elegante serie Adina), excelente equipo profesional, organizado, sincronizado y siempre atento desde el primer instante, ambiente tranquilo, nada ruidoso y música de fondo adecuada, comida deliciosa y maridaje perfecto. No se puede pedir más.

De entre las distintas posibilidades de menú, elegimos el menú clásicos ( nombrado también en su página web: www.arrop.com ), en cuanto a la bebida (éramos 2 comensales), solicité una copa de Manzanilla Pasada nº 22 de La Bota y una botella de Champagne Egly Ouriet Tradition Brut, un elaborador que nos gusta mucho. El amable sumiller fue mucho más allá, nos ofreció un maridaje completo de los platos incluyendo las copas de manzanilla y champagne mencionados. ¡Imposible rechazar tal ofrecimiento!

Una de las cosas que más nos gustan en un restaurante son las sorpresas, me refiero a que nos sirvan un aperitivo al inicio de la comida así como unos petits fours al final de la misma, en este caso el aperitivo estaba compuesto de 5 deliciosos y sorprendentes snacks, nos gustaron los 5, sobre todo el snack de foie y boniato. (Este aperitivo junto al artesanal pan costaba 3´5 euros por persona, lo considero un regalazo, por su precio y por su calidad). Y en cuanto a los petits fours presentados al final de la comida al pedir los cafés, consistió en rocas de chocolate con sal, nos gustaron, ¡un puntazo!
Los 5 platos clásicos (tomate de “penjar” asado con anchoa y rúcula; menestra de otoño; calamar en su “tinta” con puerros ecológicos cilantro y lima; cordero asado al carbón; café con leche quemada, mantequilla y macadamias) todos exquisitos, materia prima de primera, producto de estación y perfecto punto de elaboración, ¡un gustazo!

Respecto al vino, el agradable sumiller (David Rabasa) reunía conocimiento, amabilidad, eficiencia y pasión por el vino, consiguiendo que disfrutáramos enormemente del maridaje con los siguientes fantásticos vinos degustados:

- La Bota de Manzanilla Pasada nº 22
No la había probado aún, por eso la pedí, en la línea de Navazos, muy bien. También disponían de otro monstruo, la nº 30.
- Manzanilla Sacristía AB saca 2011
Realmente fresquísima, tal y como indicó David. Debí haber comprado una botella. La buscaré.
- Côtes de Jura 2007, J.E. Macle
Nos encantó, de hecho ya he comprado una botella.
- Clos de Bourg 2010, Domaine Huet
Otro ejemplo de buen gusto en la selección de las copas.
- Champagne Tradition Egly Ouriet
El único champagne de Ouriet que nos faltaba por probar, no nos decepcionó.
- Valdagines 2009, Artadi
No conocía esta botella de Artadi, un vinazo y otra virtud de un buen sumiller, que siempre te enseñe algo nuevo.
- Fondillón Casta Diva 2000, Gutierrez de la Vega
Completamente de acuerdo con David, el mejor vino en su estilo. Un fuera de serie. Estupendo con el postre y por supuesto sólo, es un vinazo de meditación. También el postre (café con leche quemada, mantequilla y macadamias) es para meditar, delicioso.
- Caricia 2006, Domaine Gauby
Gentileza del sumiller, de Gauby conocía sus vinos tranquilos pero no esta garnacha dulce. Grandioso final.

Enorme alegría descubrir un restaurante de tal calidad, vale por sí solo una visita a Valencia. Toda una referencia. Enhorabuena y gracias a todo el equipo de este fantástico lugar.

Vicente

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