Grata sorpresa

En un pequeño pueblo de los alrededores de Madrid, cuesta creer que encontráramos un género de gran calidad. Estuvimos anoche cenando 3 matrimonios y salimos muy contentos, fuímos recomendados por un amigo que es cliente habitual.
Nos sorprendió la calidad de la fritura de pescadito, limpia, sin aceite. Nos tomamos calamares, puntillitas y boquerones. Cuando comento que los mejores boquerones que hemos comido han sido en un pueblo de Madrid algunos amigos se sorprenden.
El pescado fresco y en su punto. Tomamos merluza, taquitos de merluza y lubina. Y las verduras con salsa de boletus impresionante. Por no hablar de los postres caseros como la tarta de queso. Se nota que es un pequeño restaurante familiar. Eso sí,nos quedamos con ganas de probar alguno de sus guisos que vimos servir a otras mesas (el rabo de toro tenía una pinta..), pero era de noche y no somos de cenar mucho. Volveremos para almorzar.
La carta de vinos es muy corta pero tienen buenos vinos asequibles al bolsillo.
En definitiva, os lo recomiendo si queréis disfrutar de un lugar tranquilo, un trato cercano y amable, sin grandes lujos ni protocolos, y una muy buena comida.
¿repetiremos?, sin duda.

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