Restaurante Juan Bravo 25

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Datos de Juan Bravo 25
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
5.7 10
Comida:
7.5 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Barrio de Salamanca
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


3 Opiniones de Juan Bravo 25

Este restaurante ha cambiado de propiedad y ha sido totalmente renovado en su concepto y su estética, manteniendo tan sólo el nombre y la localización.

Precio por persona sin vino: 35-40€

Un gran toldo rojo con su nombre en negro al frente nos avisa de que hemos llegado a este recientemente renovado restaurante que no necesita de ningún nombre ingenioso para atraer a los clientes; tan seguro está de lo que tiene que ofrecer que se presenta con el nombre y número de la calle donde se encuentra, además así no hay pérdida posible.

La vista es tan imponente que está pidiendo a gritos una limusina aparcada a la puerta.

Nada más franquear la entrada la vista es espectacular: un extenso local se ofrece a los pies de los escalones mostrando una gran barra en forma de U en madera noble decorada con multitud de vistosos y originales pinchos de colores que te atraen y tientan, pero habíamos ido a comer así que nos hacemos la promesa de volver en otra ocasión para probar las delicias de la barra, franqueadas por cubos de estaño en los que reposan la selección de vinos por copas al abrigo del hielo, que a pesar de su menor extensión, es tan cuidada como la que se ofrece en el restaurante.

Mientras que esperamos a que Jesús Cobo, Director-Sumiller del restaurante nos atienda, profesional reconocido de sobra en Madrid por su sensibilidad a la hora de recomendar vinos y su maestría en sala, nos regalamos con la decoración cálida que nos rodea, paredes en tonos ocres vestidas con pequeños cuadros de arco oscuro y lamparitas que los iluminan sutilmente, diminutos azulejos en el suelo y la promesa de un imponente armario de madera aristocrática con puertas de cristal que mantiene a buen recaudo las joyas enológicas cuidadosamente elegidas por Cobo.

Nos saluda sonriente y nos acompaña al comedor donde nos deja en manos de la elegante hostess que nos dirige a la mesa. En ese trayecto viajamos los 1260 kms que separan a Madrid de París para sumergirnos en el ambiente de un intemporal bistrot parisino. Pedimos unos Martinis que nos acompañen mientras nos entregamos a la ardua tarea de elegir entre la variada oferta de la carta, entretenidos por unas aceitunas arbequinas fuera de serie y un queso de leche de vaca belga, Tete de Moine, cortado en un molde especial que al rodar deposita lonchas de delicioso relieve. Nos encanta su contraste de suavidad y personalidad.

Finalmente nos rendimos ante tanta tentación de una carta que combina sin aristas la cocina de producto, la tradicional de puchero y los guiños internacionales, y nos volvemos a poner en manos del Jefe. Gracias a su consejo nos decidimos por la alternativa de probar diversas medias raciones al centro de la mesa.

Llega la hora del vino y ahí es donde más que nunca dejamos a hablar al Experto y en respuesta a su “¿Qué os apetecería?” mi “Lo dejamos en tus manos Jesús, simplemente queremos que sea especial”. A los pocos minutos nos muestra en sus manos una botella de Seguret 2007, A.C. Cotes du Rhone. Nos sirve y nos dejamos encandilar por la juventud de su aroma, por su fresca pero no omnipotente fruta, nos dejamos perfumar por sus flores. Y embriagados como estábamos, del vino y de nuestra mutua compañía, debemos despertar por que la sorprendente Ensalada de Vieiras, Tomate Confitado, Vinagreta de Frutos Secos y Lima nos pedía permiso. Servida con mimo en cada plato por el propio camarero, su equilibrada mesura de aromas, sabores y texturas es un elogio a la sencillez y la originalidad.

Unos pocos minutos para comprobar como el Seguret crece en estructura sin perder ni un ápice de su alegría, y el Foie a la Plancha, Reducción de Syrah del Ródano y Frutos Rojos nos reclama. Aquí es donde tenemos la única y mínima discrepancia mi pareja y yo. A mí me parece que la fuerza del foie es dulcemente amainada con el Syrah y me gusta, él cree que devalúa el sabor del foie del cual es un enamorado. Una simple cuestión de gustos.
Pero la reconciliación llega con el Lomo de Vacuno con Aceite de Carbón, Láminas de Tuétano y Ensalada de Berros. La carne es tan tierna que se derrite en la boca a pesar de estar pasada escasamente al punto, es como esos vinos que te enamoran por su dulzura y te apasionan por su cuerpo.

Mientras tanto el fiel Seguret nos seguía acompañando, desplegando una desafiante capacidad de adaptación a los diferentes sabores y texturas, habiendo sido el perfecto escudero de las vieiras, el foie y la carne roja.

Nos disponíamos a apurar nuestras copas dando por finalizado el capítulo principal de esta historia cuando el desenlace final nos hizo abrir los ojos asombrados al ver que el postre que había sido elegido por Jesús para nosotros sin consultarnos -tan sólo nos preguntó si nos gustaba el chocolate, menuda pregunta…- fue depositado sobre la mesa con una sonrisa pícara: sobre una rústica tablita de madera había ¡una media sarta de fuet! ¡sí, de fuet! de fuet elaborado con chocolate negro y piñones, de la mano de unas tejas en forma de tostas de pan y acompañado por helado de café.
Cómo se debió de reir Jesús cuando nos vió la cara… Nos llevamos las primeras rodajas al paladar y el chocolate te fundió meloso en nuestras bocas contrastando con el sutil salado de los piñones. Un broche simplemente impresionante. Salimos a la calle y la preciosa terraza nos despide pidiéndonos que volvamos pronto…

PD: Para ver imágenes pulsar este link https://www.verema.com/blog/puck/874088-nuevo-mejor

En el corazón del barrio de Salamanca encontramos esta taberna de aire elegante y señorial. En su interior nos esperan un buen número de pinchos y raciones tradicionales, que siempre vendrán acompañadas de ese ambiente distinguido que se respira desde que cruzamos el umbral de su puerta.

El local dispone de un amplio espacio para tapear. Además del hueco que podamos encontrar en su enorme barra, unas pocas mesas altas y una pequeña barrita adosada a las paredes del local sirven también de cobijo al visitante. Espacio más que suficiente para que el cliente se encuentre a gusto. También posee un pequeño recinto con mesas para comidas.

El servicio, acorde con el ambiente, es amable y cortés; diligente y cuidando los detalles para que el cliente se sienta a gusto.

En cuanto a su oferta culinaria, presenta platos elaborados con una cuidada materia prima, de una calidad gastronómica bastante aceptable. En mis diversas visitas siempre he terminado con una sensación general satisfactoria; probando raciones realmente sabrosas e interesantes, aunque también con alguna que otra decepción. Recomendaría probar sus raciones más tradicionales como los callos a la madrileña o sus albóndigas, ambas muy bien elaboradas y sabrosas en su conjunto.

En definitiva, una taberna agradable y con calidad, aunque en mi humilde opinión, algo pasada de precio. Supongo que la elegancia también se paga…

Por no extenderme demasiado, una opinión más detallada podéis verla en http://gastronomodesaparecido.wordpress.com/

Taberna clasica con dos zona diferenciadas. Una barra para pinchos y tapasa y otra para comer en plan mas formal. Cocina de toda la vida con muy buena materia prima y buenos puntos de coccion. Probamos diferentes platos y todos estaban muy buenos. Postres clasicos y correctos. Carta de vino como no podia de ser de otra manera muy clasica a precios correctos. Servicio de sala perfecto: Profesionalidad, atencion y amabilidada. El trato al vino se limita a servirlo y dejarlo en en el centro de la mesa. Copas mejorables. 40€ por persona. Sin dudad recomendable para este tipo de comida

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