El paladar y la vista.

... y el oído y el tacto, un restaurante interesante coqueto y elegantemente recargado en la animada población de Artíes, en el Vall d'Arán a unos pasos de Viella.
Con la sensación de que es poco conocido, la última reseña ya tiene tiempo, merecía una actualización.

Estuvimos cenando en la semana de fallas, por el aspecto primero pensamos que era una tienda de decoración, luego pensamos que igual se podía pasar de punto y luego vimos un menú de 28 € que nos animó a reservar,cosa que no era muy necesaria, dado que eran fechas de poco movimiento. Más adelante parecía que se animaba. Que así sea.

Sentados en un cómodo y discreto rincón, el entorno soberbio, preciosista y con encanto.

La segunda sorpresa una impresionante carta de vinos y unos aún más sorprendentes precios, pero por ajustados. Un verdadero dilema sobre más de 180 referencias. Terminamos con un Blanca Cusiné del 2008 más por capricho que por indicado.

Si os acercáis, pedir que os ayuden a elegir después de daros el gusto de pegarle un largo vistazo a la tremenda lista de vinos.

Nos obsequiaron con unas croquetitas y una crema de gambas con mahonesa y guasabi. Bien.

De primero nos inclinamos por una crema de calabaza al mascarpone , muy bien, y una ensalada mesclum: granada, uvas,almendra caramelizada, vinagreta de grosellas y flores de te de Moiné. Refrescante y ligera.

Seguimos con un salmón ahumado sobre coca fina de hojaldre, láminas de aguacate, salsa de eneldo y un toque de mango, excelente; y un Stick Tartar de ternera, abundante y sabroso, me gusta más fino, pero sin duda probarlo.

Terminamos con una especialidad que traen de su paso por Garós y para el que hay que reservarse, la oferta muy atractiva y amplia de tartas, nos decantamos por un estruder que me gustó pero los he probado más ligeros y un cram de frutos del bosque, muy agradable. Nos quedamos con las ganas de probar la tatín.

El servicio del vino, cubertería, pan, impecables, y los dulces del café riquísimos.

EL conjunto es desde luego encantador, el menú, sobre todo el salmón dejó claro hacia donde apuntan y su saber hacer, pero reconozco que me marché con el gusanillo de disfrutar a gusto esa prodigiosa oferta de vinos.

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