Local pequeñito, con su encanto, que ofrece una comida marinera de producto excepcional. No hay carta. Te cantan los platos, cinco o seis entrantes y los pescados del día (cuando fuimos: cap roig, lluç, rap y remol), todo a la plancha, y empieza el festival. Nosotros optamos por unos calamares (de tamaño pequeño, sabor intenso y perfectos de textura, sensacionales), unas magníficas espardenyes y unas maravillosas gambas rojas de Palamós. De segundo, un estupendo y fresquísimo cap roig (escórpora, cabracho), hecho al punto, durito, de un profundo sabor a mar. Qué inmenso placer sentí el rato que pasé chupando y rebañando la cabeza. A mi cada vez me gusta más este tipo de cocina, sencilla, sin pretensines, basada únicamente en la calidad del producto y en la precisión de los tiempos de cocción. Servicio de vino inexistente y buena relación calidad precio, porque el producto que sirven bien vale lo que pagas. Y es que lo bordan.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.