Restaurante 77: Honradez en la mesa


Una vez ya en la zona y sin ganas de dar por terminada la fiesta gastronómica, decidí quedarme a cenar por allí y, por decisión de un conocido y reconocido matrimonio de Almansa que nos había dado de comer estupendamente a mediodía (muchos ya sabréis de quien se trata), nos trasladamos hasta Ayora con la citada pareja, Óscar (asiduo forero de Verema y gran amigo) y su adorable y sufrida esposa Ana, jeje. Local situado en la carretera que cruza el pueblo con un salón de decoración clásica pero que luce radiante en el servicio de cenas con la abundante luz de sus lámparas. Envigado y mobiliario de madera, guardapolvos de cerámica en sus muros, pavimento tipo imitación barro... Rústico, pero muy agradable.

Una vez allí nos ponemos en manos de José, el propietario y alma máter de la casa desde hace muchos años, que desprende profesionalidad, cercanía y pasión por su trabajo. Con los pies en el suelo, sabiendo entender a la perfección los pros y los contras del lugar donde se ubica y explicando razonadamente cada una de sus propuestas, proyectos, logros y fracasos. Un placer haberle conocido. Cierto es que algunos de los platos salen por propuesta nuestra, pero el resto son cosa de él y me parece una opción muy apropiada siempre que se trate de un cliente a quien todo guste y, si se desea, dándole algunas orientaciones sobre el coste final de la comida/cena. La cena, toda compartida, quedó así:

- Queso frito: servido sobre una pequeña tosta de pan. Ligero, pero sabroso, exento de aceitosidad.

- Huevo de codorniz con virutas de jamón: a modo de montadito también. Nuevamente destacable la buena cocción y el sabor potente y nítido del bocado.

- Lomo de orza: Tradicional método de conserva en tierras manchegas elaborado correctamente en esta casa. Para paladares más "salvajes" quizás un poco falto de "pegada", cosa que garantiza, eso sí, la aceptación por "el gran público".

- Berberechos: la sorpresa de la noche. ¡hay que jode....! Resulta que José y su mujer son unos amantes del producto de calidad y les gusta siempre ofrecer algunos platos fuera de carta cuando se pueden abastecer de viandas de calidad notable. Estos berberechos lo eran, sin duda alguna: de calibre XL, fresquísimos y sometidos a una cocción de libro. Bravo.

- Croquetas variadas: de jamón y de perdiz, me parece recordar. Sí tengo claro que gustaron mucho nuevamente por la carga sápida y por la notable elaboración (siento repetirme).

- Chipirones a la plancha: Bien, pincelados con vinagreta de ajo y perejil, pero usada con mesura, sin enmascarar el sabor del calamar.

- Pastel de salmón: Elaboración clásica, cuasi "vintage", pero bien lograda. Reminiscencias de grandes celebraciones en épocas pasadas.

- Foie a la plancha: Buen producto, bien tratado y con acertado acompañamiento de verduras.

- Postres variados que compartimos al centro. Recuerdo especialmente la tarta de queso y naranja.

Se acompañó la cena de unas cervezas al principio y dos botellas de vino: Paco García 6 meses (Rioja) y Tomás Postigo (Ribera). No ojeé la carta, pero no son malas referencias teniendo en cuenta el lugar en el que está el restaurante y la propuesta culinaria del mismo.

Una cena agradable, un servicio excelente por parte de todo el personal y una conversación amena con quienes compartí mesa y con el propio José constituyeron un cierre muy digno a una jornada memorable.

  1. #1

    JoseRuiz

    Qué valor, después comer en Almansa lo que os habéis metido entre pecho y espalda... ;-)

    Además seguro que el menú de la comida fue el largo reforzado. Me equivoco?

  2. #2

    Antoni_Alicante

    en respuesta a JoseRuiz
    Ver mensaje de JoseRuiz

    Menú largo con algún "retoque"

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