Hemos pasado el fin de semana en Peñafiel y este ha sido el restaurante elegido para la cena tanto del viernes como la del sábado.
Situado en pleno casco histórico, decoración mas bien rústica, donde una barra preside la entrada y en donde en la pared a modo de pizarra se puede leer muchos de los platos y raciones que encontraremos en la carta.
El comedor es mas bien pequeño, unas 6 o 7 mesas de madera maciza, correctamente vestidas, separación justa, vajilla y cubertería en la linea del local y cristalería Spiegelau.
La cena del viernes, todo para compartir:
- Carpaccio de solomillo con virutas de foie, 12,90€, bastante flojo, carne sosa, sin apenas sabor, el foie apenas se apreciaba, el aceite era el sabor predominante.
- Mollejas de lechazo al PX, 12,90€, muy ricas, de las mejores que he probado, ya solo por ellas, merece la pena la visita.
- Picaña de buey, 13,90€, presentado a modo de roast beef con salsa romesco, bien, pero sin llegar a entusiasmar.
De beber, Belondrade y Lurton 2010 a 28€, servicio de descorche y prueba, la botella se mantuvo a buena tª gracias a una camisa térmica.
No postres y no cafés pero si un par de chupitos de orujo de café.
La cena del sábado, igual que la anterior, todo a compartir:
- Ensalada especial de la casa, 11,90€, rica y abundante, con su lechuga variada, tomate y buenos trozos de pollo cocido.
- Mollejas de lechazo al ajillo, 12,90€, mas ricas incluso que las del día anterior, con ese golpe fuerte de plancha que las deja bien churruscadas.
- Chuletillas de lechazo, 16,90€, una media docena, otra delicia, pequeñas, todas de la zona del palo, crujientitas, acompañadas con un poco de ensalada.
Para pasarlo todo, Montecastro y Llanahermosa 2006 a 24,90€, servido perfecto de tª.
Y al igual que la noche anterior, no postres y no café y si los chupitos de orujo de café.
El pan es de muy buena calidad, tipo torta castellana.
El servicio un tanto irregular, el viernes con bastante tranquilidad pues solo eramos dos mesas, pero el sábado la cosa se complicó al estar el local hasta los topes y doblando mesas.
En conjunto nos gustó el sitio, solo por las mollejas ya volvería.
Mollejas de lechazo y carpaccio de solomillo.
Por eso repetí, para ponerlo todo en un solo comentario, jajaja.
Por cierto, para que veas que aún sigo con el gusto un poco perdido, el segundo vino es un tintorro de la Ribera del Duero, jeje.
¡Hala! que en poco mas de una semana nos vemos, acompañados de buenos blancos, por supuesto.
NO POSTRES NO CAFE SI CHUPITOS DE ORUJO DE CAFE..si les das ritmo y lo repites es pegadizo...
Desde luego que un buen rap:
No postres,
no café.
Si, chupitos,
de orujo y de café.
Muy bueno, Isaac.
La cantaremos cuando no quede nadie...:-)
Pues ni cuartos ni bodegas, jajaja.
Íbamos con la intención de visitar a Alfredo Maestro, pero por desgracia estaba en la capital del reino realizando trabajos enológicos y los cuartos me los como cuando quiero, que para eso convencí a mi suegro de que tenía que hacer un horno de leña, jeje.
Cuando quieras, te vienes, asamos uno y te abro unas botellitas de vino y si por si acaso a alguno que yo se le entra la envidia, te le traes también, jajaja.
Yo estoy con Óscar, cuando estuve en Peñafiel me metí entre pecho y espalda un buen cuarto al horno pero claro, eso de tener el horno en casa es un lujazo.
Saludos!
Pues venga, invitado también, te traes unos vinitos de esos que a mi tanto me gustan y en paz, jajaja.
Eso está hecho! Creo que tengo una idea clara de tus gustos, que no están nada lejos de los míos así que no habría problema con la elección ...
Saludos!!
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