Asador en un gran entorno

Estuvimos un grupo para una celebración, el restaurante se ubica en la Casa Rovirata, monumento historico artisco nacional, puro modernismo (no se porque dejan poner un restaurante en un sitio asi). Ni que decir tiene que el edificio es precioso por dentro y por fuera.

Tienen aparcacoches, al menos en nuestro comedor, las mesas bien dispuestas, con espacios, mobiliario acorde con el edificio, también la vajilla.

Nos sugirieron hacer unos entrantes castellanos. Chorizo, morcilla, un picadillo, en su punto de sabor, sabrosos pero no muy fuertes, jamon bueno pero escaso y unos pimentos del piquillo con atun totalmente prescindible.

De segundo nos ofrecieron lechazo asado, nos apuntamos todos, la opinion general es que estaba bueno, muy tierno, te lo enseñan entero, luego lo trinchan y lo ponen en unas cazuelas de barro para que te sirvas, de todas formas, no podria decir que es de los mejores que he comido.

Un postre de hojaldre con crema, simplemente correcto.

Servicio de vino muy flojo, el vino lo sirven a temperatura, la copas no son para vino, decorchan y a la mesa, pedimos Yllera (16,9€).

No podria destacar nada del servicio, ni bueno ni malo, solo que ante semejante entorno, esperas algo mas que luego no tienes.
En definitiva, es un asador que crea expectativas por su entorno y que luego se queda en algo mas normal.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar