Entre lo turístico y lo tradicional

Decidimos acercarnos a este restaurante tras la recomendación de un asiduo del restaurante, y lo cierto es que nos dejó con un ligero mal sabor de boca, que luego sería explicado.
Lo primero que llama la atención del local es su decoración, con un aire tan clásico, que se podría definir de rancio, ya que parece no haberse invertido en su decoración ni un céntimo desde su traslado, pero que extrañamente, ese aire trasnochado, llega a resultar curioso, e incluso (y aun más extrañamente) agradable.
Una vez ocupada nuestra mesa, nuestra siguiente sorpresa es la carta, realizada a base de fotos inmensas en las que al turista extranjero, le es fácilmente identificable aquello que desea comer, de la de vinos mejor no hablar, cantada, por tipos y denominaciones. El servicio, correcto en trato, no tanto en rapidez, pero al no tener ninguna prisa, no nos supuso mayor problema.
En cuanto a lo meramente digerible, pedimos a compartir unos huevos rotos con jabugo (17€) bastante discretos, ya que consistían en unos huevos revueltos con patas fritas en dados, y jamón pasado ligeramente por la plancha (que ni permitía comprobar su calidad, o quizás por éso), y un huevo demasiado cuajado, posiblemente con el fin de no asustar a la parroquia foránea, unos chipironcitos a la plancha (creo que 11€, que resultaron ser a la cazuela y con un poco "de su tinta"), y para continuar, cada uno de los presentes degustó un arroz de un tipo (todos a 9€), y que ninguno resultó nada del otro mundo (a banda, con verduras y al horno), ni en punto (supongo que dificil de conseguir si el arroz se hace en paellas comunes, independientemente de la hora de llegada del comensal), ni en ingredientes, entre escasos e inexistentes, pero que tampoco es que resultasen incomestibles, digamos deficientes. La clave de la recomendación, acabó resultando, que al ser un asiduo, los arroces se los hacen especificamente, y bajo encargo, debiendo ser aquí donde la cocina del restaurante brilla especialmente.
En resumidas cuentas, bastante mejorable, parece estar muy orientado al turista que pueda pasar por la zona, pero que al no ser excesivamente caro, tampoco llega a ofender.

  1. #1

    Ballester

    He ido a comer alguna vez. No creo que esté orientado al turista, sino a la gente que trabaja en bancos y comercios de la zona. Es ciertamente clásico, pero no me pareció decepcionante. Una muy buena opción antes de ir a los Park o Lys es un bocata (tienen bastantes tipos) gracias al responsable que maneja muy eficientemente la plancha.

  2. #2

    lair75

    Pues puede ser, a mí es la impresión que me dió al ver la carta confeccionada a base de fotografías de 15x15 cms (más o menos el ancho de un A4), y traducidos creo que a 3 idiomas, aunque como bien dices, también se nutra muy eficazmente de la gente que trabaja por la zona, de hecho la recomendación venía de alguien que trabaja a escasos 100 mts del sitio.
    Por cierto, que yo no he calificado la decoración de decepcionante (sino la recomendación), de hecho me he referido a ella como "curiosa" y "extrañamente agradable".

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