Este local es una braseria y también añade a la carta algún plato con toques de originalidad y productos de la tierra. El resultado en mi caso no fue demasiado convincente. Nos pusieron en una mesa minúscula cuando el local estaba vacio y no se preveía mucha más clientela. Nos pusieron además en un rincón donde no llegaba el aire acondicionado y teníamos al lado una nevera de helados que hacía un ruido infernal. De primero una ensalda con cigronets i tomàquets de Montserrat bastante buena. De segundo cuixa de cabrit y costelles de cabrit. En ambos platos la calidad de la carne no fue excesiva y el acompañamiento del plato (unas patatas con butifarra) resultó excesivamente grasoso. El postre sin pena ni glòria. 60 euros 2 pax que no se merecen...
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