Restaurante de gasolinera con pretensiones

El local se halla en un área de servicio de la carretera a Borriol. Dispone de parking propio del que se accede por ascensor directamente a la sala. La carta de vinos es extensa con unos precios ajustados. En cuanto a la comida pedimos unos buñuelos de manzana con foie que quizá resultó demasiado dulce. El pesacado servido con unas crudites estaba en su punto, lo que no puede decirse del arroz (no recomendaría ningún tipo de arroz por servirlo, y con esta es la segunda vez, demasiado crudo). El postre de crema catalana a su manera es excepcional. Destaca también la carta de vinos dulces aunque nos sirvieron un pacharan casero bastante bueno, si bien al querer repetir y haberse acabado la botella trajo otros que todavía no había madurado, por lo que no debió servirlo.

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