Restaurante Mariquilla: Comedor coqueto y recogido, decorado con buen gusto, nada cargante. La


Comedor coqueto y recogido, decorado con buen gusto, nada cargante. La jefa de sala, Mariquilla, un sol, y es que se nota cuando una persona está contenta con su trabajo.
Tiene una carta variada, algo corta quizás en las carnes, con entrantes muy conseguidos; los huevos con foie están para mojar varias barras de pan, el queso de cabra gratinado con cebolla confitada y miel de romero, tremendo
Buenas materias primas, cocinadas en su punto, conviene dejar espacio para los postres.
Servicio atento y relajado, nada intrusivo, eficiente y rápido, siempre con buena cara, qué alegría cuando en tantos sitios te atienden con cara de vinagre.
Vino: carta correcta, nada apabullante, varias denominaciones de origen, y Mariquilla recomienda muy bien el Ribera del Duero de la casa (Valdunes, crianza 2003)) a 12 euros, servido a una temperatura perfecta. Aparte tiene riberas, riojas, somontanos, un par de vinos de Granada. Lo sirven a temperatura adecuada. Copas razonables bien cuidadas.
Un pequeño fallo del servicio; cambiamos de vino y no cambiaron las copas.
Repetiría, sin lugar a dudas, se come muy bien y se está muy a gusto, que de eso se trata. A unos 30-35 euros por cabeza con vino

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