Donde antes se asentaba el Gargantúa, funciona ahora este restaurante hermano del "Tamboril" de San Sebastian. Es por ello que cuenta con la opción recomendada de pinchos como entrante, muy sabrosos (a 15 euros por persona). En segundos, bueno tanto el estofado de chipirones como la carrillera glaseada. Excelente ambiente, buena mantelería, la vajilla usada en los segundos sigue sin convencerme. Copas correctas y funcionales. Tomamos txacolí de Getaria. Buenos postres, no aptos para régimen (patxineta y torrija caramelizada con helado de turrón). Carta con bastantes opciones, aunque para mí faltaban referencias de nuestra comunidad. Servicio muy correcto, simpático y agradable sin empalagar. 50 euros pax, tuvieron el detalle de invitarnos a un aperitivo y los cafeses.
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