Está ubicado en el local donde antes estaba Gargantúa. El entorno, excelente, desde la barra y sus aperitivos hasta que te ubican en uno de los cuatro comedores en los que se estructura el local que le dan un añadido de intimidad.
Tiene un semipatio, especialmente atractivo.
Una bodega sugerente, que va a mejor y una oferta atractiva de cava, bien tratado y presentado.
Los entrantes cuentan con una recomendable opción de pinchos a lo vasco, bien asesorados por Alfonso y un segundo contundente basado en buenas materias primas.
Los postres ’de pecado’, cuidado los débiles de voluntad sometidos a dietas recurrentes.
Un buen RPC. sobre todo si te dejas aconsejar.
Un local especialmente agradable. Mejor probarlo.
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